Monday, July 27, 2009

Sueño que estoy en un gran barco, un barco carguero en medio del océano inmenso. Estoy sobre un viga gruesa, a muchos metros sobre la cubierta, en una posición peligrosa, tecleando en la computadora. Pablo llega por mi izquierda y me advierte del peligro. Yo me asusto, veo las olas cada vez más altas, casi a punto de meterse por la cubierta y de alcanzar la viga en donde estoy yo. Miro hacia abajo y veo las olas, de un azul intenso y embravecido. Me dispongo a bajar pero temo por mi equilibrio. Es hasta entonces cuando me doy cuenta del gran peligro en el que estoy. Logro poner los pies en la escalera, Pablo me sostiene la computadora y cuando me la pasa temo que se me caiga, pero logro tenerla conmigo. Logro llegar sano y salvo al piso.

Estoy en la calle de mi casa, en la privada. Alguien me persigue, no sé qué, o quien, pero yo abro una alcantarilla no sé si esperándo que mi perseguidor llegue por alli o si intentando una via de escape. En el fondo hay un rio transparente y poco profundo y alli dentro, apenas tapada por el nivel del agua, hay una estatua de Anubis.

Estoy en una mesa jugando pokar con Alejandro Jodorowsky y algunos otros que no logro recordar. Se juega una partida que no conozco, Jodo me explica y me dice que saque dos cartas. Son cartas de una especie de Tarot, pero cada carta es al mismo tiempo un pequeño libro que la explica. Saco con mi izquierda una carta y con la derecha otra. Las cartas-libros son de tonalidad amarilla o dorada. Apenas las he sacada Jodorowsky hace una exclamación de horror o de preocupación. He sacado la única carta que el esperaba que nadie sacase. La carta es la de una silueta caminando de perfil, hacia la derecha. La silueta está decapitada. Jodorowsky me vaticina la muerte inminente, por algo relacionado con el oído, con la vista o con el cáncer. En el sueño yo presiento que se trata de cáncer de hígado. Para atenuar los efectos de una muerte terrible e inevitable, Jodo me da un sahumerio, una tbla de donde sale humo como de incienso y me pide que la coloque debajo de mi asiento. Asi lo hago. El sueño termina.

Saturday, June 06, 2009

Te he soñado mucho últimamente.

Hace tres noches soñe que estábamos casados. Estábamos en una bonita casa y te dejabas estrujar por mis ansias. Yo estaba muy feliz, te apretaba, te abrazaba muy fuerte y te hablaba tierno, bajito. Te decía que te adoraba, que eras la mujer perfecta. Yo estaba un poco ansioso porque sentía que tu no estabas del todo segura, que no estabas tan enamorada de mi como yo de ti. Pero no importaba, tenía tu perfume y tus cabellos a mi alcance. Luego estábamos en un supermercado. La escena era deliciosa. Yo llevaba el carro mientras te veia ir por los pasillo recogiendo víveres y arrojándolos al carrito. Yo era feliz de tenerte, de presumirte, de no creérme todavia que eras mi esposa. Desperté todavía con la adrenalina de la felicidad, feliz como si esa misma tarde hubiera de verte. El efecto me duró varias horas todavía. Ese jueves llegué tarde a casa, después de una reunión con mis amigos, me meti al messenger y te vi. Aparecias como no conectada y en la foto pequeña del lado superior derecho aparecias con tu hermano. Temí que pudiera estar tu esposo por alli, asi que fuí prudente y sólo te mandé un zumbido y luego un signo de interrogación. Nada sucedió.

Anoche te soñé otra vez. Fue un sueño largo y variado. De nuevo te tenía en mis brazos. Usabas un vestido rojo, entallado, como si fuéras a ir a una boda o a una fiesta elegante. Dios mio que belleza. Yo te abrazaba de nuevo y era my cariñoso y enamorado, pero en el sueño me sentía gordo y tu lo notabas. Me decías que nos casaríamos sólo si yo llegaba a bajar de peso. Yo acepté el reto feliz, porque sabia que lo logaría con facilidad, y porque de todos modos ya te tenía abrazada. Mis manos te recorrian la cintura y tu respondías con jadeos tímidos. Luego estábamos como en una clase de universidad, pero en la que nos estaban guiando para hacer nuestro árbol genealógico. Comenzamos con el tuyo, tu me dictabas y yo escribia. Lo estaba escribiendo en el lado derecho de una hoja blanca. Llegamos hasta los bisabuelos por parte de tu madre, y por parte de tu padre sólo hasta tus abuelos. Se acabó el tiempo y no nos importó no haber terminado con el ejercicio. Estábamos juntos.

Luego fuimos a visitar la casa de tu padre, pero notaba que tu no querías estar alli, como que te avergonzaba mostrarme que la casa de tu padre seguramente era demasiado modesta, casi un departamento humilde. No recuerdo más.

Wednesday, June 03, 2009

Oda al perro


impagable tu mirada
can aureo
bestia de la tierra
ira de fuego
nariz de agua

mirar una mirada de perro:
instante de suspensión
acabamiento del mundo y la historia
¿qué más hay
aparte de tu jadeo
de tus ojos entrecerrados?

tu calma cuando estás sentado
es proverbial
graciosa tu manera
tus intentos
de atrapar moscas a mordiscos

animal libre de stress
presto a la lamida
a molestarnos con colas alegres

rápido entendedor
bestia no traumada por su posición
en la manada

¿qué secreto placer el tuyo
cuando te sientas firme
entrecierras los ojos
y hueles el mundo?

¿será tu ceremonia
tu forma de orar
tu sacrificio al creador?

siempre nos acompañas
perro
siempre nos acaricias
buen perro
siempre estás contento con lo que te damos
perro generoso
siempre nos defiendes de la muerte
perro valeroso
siempre nos haces reir
perro compasivo
siempre te alegras de vernos
perro fiel
siempre vas de avanzada en el camino
perro bueno

sabes ser agradecido
noble perro
sabes estar callado
discreto perro
sabes reconocer la amenaza
leal perro
sabes compartir las tristezas
amigo perro

te tragas nuestros dolores
absorbes nuestros males
nuestras culpas
nuestros apegos
nuestros cánceres y tumores
los tomas sobre ti
que eres resistente
sin pedir nada

mueres por nosotros
sin que nosotros sepamos

por eso mueres jóven
perro generoso
porque nos curas
y nos acompañas

los ángeles aprenden de ti
perro ejemplar
a hacer su labor como tu la haces
dando sin pedir
lamiendo sin recibir
a veces
más que golpes
hambres
encierros
incluso odios

tuyos hay
momentos que nadie ha retratado
con justicia:
una manada de perros
felices
olisqueándose
apareándose
ajenos a vanas
tristes
preocupaciones

o un perro de pueblo polviento
sentado al acecho de los siglos
en la puerta de su casa
de su dominio y territorio
mirando con desdén
al mundo y sus criaturas

o un perro feliz
que salta
que hace temblar la tierra
con sus patas

o un cachorro
inolvidable en sus caprichos
incomparable en ternura

dichoso el hombre
que es amo
de un buen perro

ningún hombre o dios
ángel o demonio
como tú
perro vivificante
asombroso perro

tu creador debe ser
un dios entre los dioses

¿es todo el universo y sus demiurgos
toda la historia
tan sólo el sueño de un perro
cósmico
primordial?

¿mueves acaso
gran perro original
tu patita cuando sueñas?

¿despertarás un dia de estos
olvidando nuestro periplo de eones
en el cosmos
nos arrojarás al vacío
oh perro demiurgo?

Tuesday, June 02, 2009

miro un árbol
el viento hace vivir sus hojas
se mece
universal y firme
ante mis ojos

mirar un árbol
sus hojas se mueven
con el viento
que las hace vestirse
de mil formas
y saludar
al mundo

un árbol se mece
con el viento
ante mi mirada
mis cabellos y sus hojas
se hermanan
en su vaivén callado

el árbol
aqui
se transforma
se viste y reviste
de varios verdes
por este viento
que ha dado
con nosotros

el árbol se mece
viento que corre
ciego

árbol y viento
viento y hojas de árbol

los ojos:
felices.

Friday, May 29, 2009

la causa de la cura del mundo
es una cierta música
una tonada lentísima
que invoco y convoco
que hago vivir
como si un ente fuera
por las mañanas
antes del café y el períodico
antes incluso
que el internet

se trata de una pieza-criatura
que vi hace más de diez años
y que recuerdo hermosa
pero que reencontré hace poco
lo único que sentí fue: magnífica
muy madura
como una mujer en verano
con vestido amarillo
y esperándome

comienzo a tocarla con la mano izquierda
siento su tremor pudoroso y potente
ella
se despliega de verdes y anaranjados
en mis dedos
se pone un velo que hace que nunca
sea posible nada
que no sea
ternura basta
firme
oceánica

nadie me escucha
y asi me oyen
todos los rincones del presente

el mundo aqui
se propicia
su propio bálsamo

Saturday, May 23, 2009

Tronó el cielo anoche. Salgo de mi tienda. Es fria la mañana. El desierto es inmenso. Huele a tierra húmeda y las potencias de los sueños anoche me visitaron. Debo ofrecer un sacrificio. un grito. Mi traje ritual espera impaciente. Tengo las garras de oso. Tengo la mirada del búho. Tengo las alas de los antepasados de todas la aves. Tengo el alma infinita del espíritu sin nombre. Soy el Chamán, el que viaja por las almas, el que viaja por el alma, el que regresa, el que sufre y porque sufre regresando sana y es sanado. Mi voz es verdadera. Mis pasos son verdaderos. Mis palabras no mienten, acuñan y resumen la tierra infinita. Mis sueños son verdaderos, fustigan, predicen, clarifican. Si hago lo que debo el mundo va bien. Si la oscuridad me vence otro chamán toma mi lugar. Pero cada uno de nosotros es el guardían del mundo y de las almas. Bajamos a lo profundo. Lo profundo es la vida misma. Pero la vemos, por eso le llamamos lo profundo. Cada humanidad es la misma humanidad renacida desde la noche de los tiempos, esa que nadie recuerda, pero que vemos en algunos sueños. Vivo porque curo y porque fui curado. Todos me curaron, todos dieron su vida por mi, para que abriera mis ojos, para que abriera mis manos y mis brazos, para que mis piernas fueran fuertes, para usar mi lengua por primera vez para nombrar las cosas, para que cobraran vida las cosas por el poder de mi lengua. Asi soy, al fin desde la eternidad. Fui vencido pero he sido curado, fui aniquilado por una figura de arena que tenía forma de hombre, agresivo y poderoso. Yo usé toda mi fuerza, todo lo que pude, pero fui muerto. Se apagó el mundo entonces, y no existieron ni siquiera los sueños. Pero algo me formó de nuevo, abrí los ojos, furioso, y entonces lo llamé, llamé de nuevo al hombre fuerte de arena y le pedi luchar. Se formó del mismo polvo que mis pies pisaban y era todavía más alto y fuerte. Pero esta vez vencí. Se aniquiló, se dispersó, fué comido por el viento. Por eso ahora salgo de mi tienda, vivo en el desierto, y estoy encargado del cosmos, del sol y la luna, de todos los animales, de toda agua, de toda nube, de toda hierba y espíritu. Salgo de mi tienda. Camino el camino ya trazado, no es mío, no soy yo, yo sólo lo descubrí un día. Cada chamán tiene su propia ruta, pero todos son encargados de todo el mundo. Durante dias hago esta ruta ancestral y al fin llego hasta este altar preparado por algo desde antes de lo que alcanzo a ver, antes incluso de mis sueños más largos y profundos. Esta es la cañada del mundo. Al fondo, muy hondo, el rumor de un gran rio. Frente a mi, antigua y vibrante, una colina y encima de ella, mi asiento, mi lugar verdadero, desde alli, frente a mi, la noche inmensa, estrellas brillantísimas, incontables. Esto es lo que yo soy: un chamán de los sueños. Sueño todas las noches de mil formas posibles con este sitio, todo el mundo es nada más que esta visión: El viento, la noche, las estrellas cuyos nombres secretos sé, con las que tengo una vida intima que yo mismo desconozco, la luna y el rumor de la vida que late. Yo, aqui en la noche, teniendo todo listo para que el día sea formado de nuevo y el sol maravilloso lata con furia y vigor. Pero antes, esto es el silencio. Estoy aqui, solo en el universo, acompañado por el universo, repartido por todo el universo, sosteniendo todo el universo, sostenido por todo el universo. En este momento soy todo lo que los demás recuerdan de mi, soy todas las palabras que los hombres han pronunciado, soy todos sus sueños, todos sus dolores, todas sus risas, toda su comida, todos sus hijos, soy todo el mundo antes de los hombres. Soy el palpitar de las selvas recién nacidas, soy el frescor primero de todos los ríos, soy el gozo de altura de todas las montañas y las cordilleras, soy la alianza entre sus cumbres y la nieve, soy la noche antes de sus adoradores, soy el sol antes de sus sacerdotes, soy el silencio de las estrellas antes de que palpitaran por vez primera. Y estoy aqui. Tomo mi vara con la diestra, la elevo a la noche y le doy vida. Las estrellas responden en silencio. El pacto esta renovado otra vez. Todo irá bien, todo va bien. Respiro el aire frio de la noche en esta colina. El rio me sabe alli. Ruge tierno y brioso. Con mi corazón le contesto. La luna, una madre, me abraza desde siempre. Yo le respondo haciendo fuerza con mis puños y elevándolos a su mirada. Ella asiente. Pasa un águila y me dice algo al corazón y yo salto de gozo. Esta es la vida. Entono mis canciones, completamente mías y con ellas acaricio el mundo y las heridas de todos los hombres. Miro más profundo y veo sólo sufrimientos. Respiro y yo soy la cura. Soy el que da todo a todos. La compasión más absoluta y ciega. Yo curo. Curo. Curar. Salud. Vida y vida, vida y muerte, muerte viva. Vivir.

Saturday, April 11, 2009

Últimamente he pensado que la locura viene teniendo éxito en seducirme. Camino y hablo sólo, rio de algo que miro, como un árbol asediado por insectitos después de una lluvia. Como el sol recién salido atraviesa su follaje, yo lo imagino cosquilloso y contento del fugaz chaparrón. La otra vez, sin ir más lejos, no pude evitar una carcajada de alegría inefable mientras tocaba la Gymnopedie número 1 de Satie. Las indicaciones de la partitura rezan asi: "Lento y doloroso", pero yo, que nunca me he entregado a la dualidad sin dar batalla, reconozco, sé, sin la menor sombra de duda, que mi mano es ya la música, que mi dedo gordo es a la vez silencio y entonación y que nunca nadie ha tocado esa pieza mejor que yo. Y por eso me rio, y también por que no hay nadie que la escuche con atención. Lo mismo me sucede últimamente con el primer movimiento del quinteto para clarinete de Mozart. ¿Hay vivo alguien en el mundo que realmente haya escuchado esta pieza?. Considero mi maestría en el sagrado arte de escuchar música decididamente insuperable y del todo incomparable. Convencido además, que el 99 % de lo que nos habita como especie humana es la más destilada infamia, un egoismo irredento, la cretinez más acentuada y sobre todo una estupidez vocacional, no puedo más que sentirme tocado, rozado por lo divino, al ser el humilde servidor de una escucha que me posee y anima.



Convencido además de mis certezas (prueba inequívoca de cretinez y estupidez en estado puro), no puedo menos que proclamar que la nuestra es una generación transparente, timorata, de opiniones suavizadas y de una corrección de tono periodístico, falta de núcleo, de pivote existencial. Basta leer los escritos de Sir Richard Burton, aventurero inglés del siglo XIX en donde con toda naturalidad este bárbaro inglés expone los jucios de valor más violentos sin asomo de vergüenza o arrepentimiento, para darnos cuenta de la hipocresia que anida nuestra alma. Sin la menor diplomacia, Burton dice de fulano de tal, que es poseedor de una lengua que es más bien el aguijón de un alacrán, de mengano, que es un hombrecillo inclinado a la disipación y a los más abominables vicios, o de los pobladores de tal región de la India, que son unos cerdos traicioneros por naturaleza. Pureza, inocencia, amor a la bondad. Del mismo modo no vacila en pregonar las virtudes del sexo bien practicado y en alguno de sus pies de página remata saludablemente con esta frase: "the more i study religions, the more i´m convinced that man never whorshiped anything but himself". Después de leer estos contundentes despliegues de seguridad y amor a la verdad, uno llega naturalmente a la conclusión de que cualquiera que se diga historiador o filósofo o científico que nunca haya viajado y conocido el mayor número posible de tierras, costumbres, gentes y lenguas, no es más que un vil impostor al que cualquier universidad tarde o temprano dará cobijo con la mayor impunidad.

Sólo es locura la cobardía.

Friday, April 10, 2009

a lo lejos
vista arriba
juega una iglesia en la montaña
amarilla de cúpulas
pende de niebla y de tres gaviotas

distraídas



ciudad con mar
vestido que centellea
las montañas dentadas
acomodan para siempre
tu tejido de risas y ayes


poblado viejo
galardona miradas de hombre
con piernas de tibia
y olorosa hechura
en cuellos y labios
de barcelonesas
se enmendó compungido
el afán maltrecho

de los demiurgos

Monday, April 06, 2009

Mirar: caos sin fin de fondo
similar al círculo
rumor de permanencia
vértigo de luces
huecos
curvas
dramas diminutos que se camuflan
haciendo hogar allí
en el rincón despreciado
que es todas partes

Sunday, April 05, 2009

Me gusta a veces
no verte los domingos
pues es como moldearte en esta ciudad
por donde yo quiera
caminar y no ver mujeres
ni rostros
sino sentirme pleno
orgulloso de ti
sentirte inundando desde lejos
este horizonte que voy haciendo
al evocarte

y al otro dia me dices
que estuviste leyendo
aburrida
o mirando algún programa tonto
que no saliste a leer un buen libro
que tomaste varias siestas
yo me hago el duro
pero me enternezco y pienso
que hubiéramos salido
a caminar a los parques
para que el mundo se desperezara
a tu servicio
y que no hubiera gaviota
diosa o mujer
que no te mirara con envidia
que no quisiera desplegar eso que tienes
a la mano como potencias
o arrebatos que hacen temblar el aire
que no quisiera tener al mundo
bajo esas piernas
o a merced de esa sonrisa
que abre las puertas
de todos los paraísos

y cuando vamos asi
y te derramas en esta tierra
me pongo triste al saber
que esos labios son tu finitud
que tus brazos y tus manos
son el fin del tiempo
que te pondrás pequeña y amarga
y que vendrá el día en que habré olvidado
la invencibilidad que hacias crecer
desde mis manos
para ti misma

pero entonces me dices despistado
y me preguntas en qué piensas
hazme caso
dime que estoy bonita
que soy simpática

me tomas la mano
la sombra se guarece
recoge sus lanzas

me besas
me dices algo tibio al oído

y la tarde es eterna
otra vez

Friday, April 03, 2009

Nos dejaste a todos encantados
qué risa la tuya
¿de dónde?
¿de qué veta inacabable?

nunca cabellos tan cortos
han atrapado a tantos

tu mirar el mundo es
sentir un beso de alegria
venido de todas partes

te imagino bien
siendo niña
sabiéndote dueña de tal mirar
aniquilando por alli
en los pasillos
corazones todavía tiernos
provocando ese primer tremor
dolor nuevo y fascinante
en niños cuyos nombres ya no recuerdas

te imagino bien
compitiendo con otras niñas
silenciosa y vencedora
por ser la más linda de todas
o diciendo al dormirte
tus primeras oraciones
o haciéndote por las mañanas
después del desayuno
una pequeña cola de caballo
para ir al colegio

Te imagino bien
exigiendo los favores de los niños
una paleta
un dulce
o que alguno de ellos
que elegías con el dedo y con la risa
recogiera la pelota que se te escapó

imagino bien tu corazón confiado
ese amor puro hacia el mundo
que no sabías que sentías
imagino bien tu mente de niña
creciendo
comiéndose al mundo
protegida por tu Dios y por tus padres

todo eso lo ví anoche
mientras charlábamos
mientras tus manos
gesticulando
hacían amarres en mis ganas

eras coqueta con tus ojos
me pusiste tu mano en el brazo
y me hablaste de algo
un programa de tu infancia
por el ruido no te contesté
pero vi tu boca de cerca
y tu lengua me clavó un dolor
que no me he querido curar

bebí todo lo que pude
de tu cercanía
y de tu aroma de mujer bien hecha
y pensé que me encantaría
verte criando a mis hijos

vernos siendo amigos
despertando juntos todas las mañanas
hasta el fin del mundo

Wednesday, April 01, 2009

El barrio en donde vivo, en Barcelona, es una telaraña de calles nombradas en honor a santos y filósofos de variado cuño y virtud. No me pareció casualidad que justo al llegar a una nueva etapa en mi vida, mis 33 años, comenzara a vivir en una calle titulada en honor del emperador Marco Aurelio, emperador romano de origen hispano, que además de filósofo y uno de los cinco emperadores "buenos", tiene entre muchas otras cosas dignas de mención, el haber enviado delegaciones a la lejana China. En los anales de la dinastia Han, se conserva el nombre del emperado de Roma "An Tun", pues su nombre completo de emperador era Marco Aurelio Antonino.

No obstante este tierno y buen presagio, en mi barrio se ven también cosas lamentables, o al menos de una curiosidad lindante con lo bizarro. La otra vez sin ir más lejos, yendo por la calle Sant Elíes rumbo a la calle Balmes, me topé con un individuo enfundado en una gabardina negra que al parecer era presa de una furia homicida o psicópata, pues gritaba a todo pulmón, espantando a palomas y viejitas por igual, que él no era hijo de Dios, sino hijo de una prostituta."Y del diablo", decía después de una histriónica pausa. Alcancé a oír a dos ancianitos recién salidos de misa que en efecto, era al infierno a donde ese pobre diablo tendría que ir. Lo cierto es que el tipo estaba loco.

Pero tal vez era asi como sus contemporáneos verían a San Elias, profeta del antiguo testamento que pregonó en contra de los malos gobernantes, denunciando despojos y resucitando niños. El apocalípsis de Elías, un libro apócrifo mencionado en las listas del Stichometrical y en escrituras eclesiásticas antiguas, y que fue usado por sectas del desierto para justificar su vida de penitencia, lo coloca luchando contra la corrupción del mundo al lado de Enoc. La asociación no es casual. Ambos personajes son los únicos en el Antiguo Testamento en desaparecer aún más misteriosamente que como aparecieron, al ser arrebatados a cielo en cuerpo y alma, "por que no debían probar muerte". Ambos tuvieron los favores y la conexión directa con el Altísimo, discipulos notables, leyendas varias y un gran prestigio que se disputan por igual judios, cristianos y musulmanes. Se venera todavía hoy como sagrado, el lugar donde tuvo lugar su victoria sobre los sacerdotes de Baal. En este singular episodio, los holocaustos preparados en honor del dios Cananeo no lograron encenderse, mientras el preparado en honor de Yavé fue consumido por una lengua de fuego venida desde el cielo. En todo caso, los eruditos cristianos concuerdan en que los "dos testigos" mencionados en el Apocalipsis de Juan, son Enoc y Elías, quienes darán su vida en testimonio de la corrupción del mundo, justo antes de la nueva venida de Cristo.

¿Qué es lo que sugiere la asociación entre un santón judío con conciencia social en el siglo IX a. C. y un emperador hispano de la antigua Roma? Estoicismo y fanatismo, erudición y ascetismo, la sapiencia y la sutileza encontrados frente a frente con la intolerancia y la lengua flamígera. Las respuestas pueden muy bien servir para contruir un sin fin de vaguedades. Y si analizamos el mapa del barrio con mayor detenimiento, las cosas, lejos de aclararse, nos impulsan a sospechar que la noción de un universo regular y sujeto a leyes invariables, no es más que el balbuceo de una humanidad perpetuamente en pañales.

Justo en la intersección de Marco Aurelio con San Elías hay un tercer vector, un hecho frontalmente geométrico: La calle Descartes. Todo parece indicar que la teoría sobre un conspirador universal, un demiurgo travieso y huidizo no es del todo descabellada. Pese a lo banal que en principio pueda parecer este simple dato, un segundo análisis, esta vez con lupa y sobre todo, de cuerpo presente, caminando con nuestros propios pies la zona en cuestión, podrá darnos más luces en nuestro estudio. Calles aledañas a la zona que hemos descrito son, por ejemplo, calle Guillermo Tell, calle Platón, calle Muntaner, calle san Guillermo, calle Copérnico, calle san Hermenegildo, calle de Juan Sebastián Bach y calle de san Gregorio taumaturgo.

Las teorías y las asociaciones se multiplican. Ramón Muntaner y Guillermo Tell son convergentes y divergentes al mismo tiempo. ¿Maniobra de despiste? Ambos fueron patriotas, el primero de origen catalán y el segundo de origen suizo. Ahora bien, Suiza es una nación independiente y a la que nadie molesta desde hace ya mucho tiempo. Cataluña en cambio, sigue hasta la fecha tratando de encontrar rutas posibles hacia su independencia. Es bien sabido a estas alturas que el trazado de las calles de ciertas ciudadades, lejos de haber obedecido al sentido común o al urbanismo, lo hizo más bien a la magia, a la superstición y en el mejor de los casos a la revolución. También es cosa sabida que Cataluña dio al mundo a los primeros cabalistas puros, como Isaac el ciego, prodigioso lector, y Raimundo Lulio. Si se pone atención al mapa del barrio se podría trazar con algo de imaginación una estrella de David que tiene como centro invisible a la parroquia de san Gregorio Taumaturgo. A lo menos, los elementos hasta ahora descritos son inquietantes. La calle Muntaner es perpendicular a la calle de Guillermo Tell. ¿Designa este trazado algún sello impuesto por los herederos cabalistas de Isaac el Ciego, o de Abraham Abulafia?. No queda claro si el hecho de que no corran en la misma dirección signifique que la independencia de Cataluña sea del todo y para siempre, imposible. Es digno de mención que la corriente cabalística de Abulafia, más extática que taumatúrgica, fue expulsada de España, teniendo que florecer en tierras Italianas.

Siguiendo este mismo criterio podriamos proponer una esencia musical labrada en el destino catalán, puesto que la calle de Juan Sebastian Bach parte de la parroquia de san Gregorio Taumaturgo. ¿Milagros musicales? A san Gregorio le apodaban el taumaturgo precisamente por su capacidad de hacer milagros en el nombre de Dios. De Bach podríamos decir algo semejante. Alguna vez un biólogo famoso, premio Nobel, al ser cuestionado acerca de lo que enviaría en el Voyager para dar a conocer los logros de la humanidad a una posible inteligencia alienígena, respondió que enviaría la obra completa de Juan Sebastian Bach. Pero eso sería presumir, corrigió con humildad. En cualquier caso Cataluña ha sido cuna de músicos prodigiosos. Sin embargo, esta teoría sublimada se tambalea cuando reparamos en el siniestro hecho que una de las calles que se encuentra por encima de todas es la de Platón, conocido en los círculos de eruditos sobre todo por su odio visceral a la poesía. No cabe esperar que mirara con simpatía tampoco a los pitagóricos y por tanto tampoco a la música y mucho menos a Bach. La situación se atempera, sin embargo, cuando se recuerda que todo gnosticismo y por ello, parte de las escuelas cabalísticas, parten de Platón y del neoplatonismo. Además, un franco suspiro de alivio se abre paso al mirar un poco más arriba y hacerse evidente que Plátón se encuentra acorralado entre dos bastiones de la modernidad, Copérnico y Descartes. Pero la calle Descartes se transforma en la calle san Elías. ¿Es esto la venganza de Dios? ¿Predice esta nomenclatura callejera el fin de la modernidad y de la postmodernidad, el retorno de los dioses y el triunfo de la visión sacralizada del mundo; o peor aún, un apocalipsis inminente? Aunado a esto, es evidente que la calle Platón termina abruptamente en la calle Marco Aurelio. El realismo frente al idealismo. Cataluña debe tomar por la fuerza su independencia, basada en los principios y proclamas del estoicismo, parecen decirnos estas aceras.

¿Y qué lugar tiene san Guillermo en todo esto? Ni en los mapas disponibles en la Biblioteca de Cataluña ni en la calle misma se específica a qué santo se refiere. Las posibilidades reales se reducen a dos, y tomándolas en su conjunto, son tal vez la mejor forma en que se revele la pista que indican en toda su obviedad. Guillermo de Aquitania es venerado sobre todo como un soldado de Dios en contra de la invasión árabe. Aliado con Carlomagno fue figura principal en detener la ofensiva árabe en Francia, ayudando luego a expulsarlos también de tierras catalanas. Por otra parte, San Guillermo prior, monje humildísimo, no fué tan importante políticamente hablando, pero fue dotado por Dios con una mano milagrosa que todavía hoy se puede venerar en un remoto monasterio italiano. Seguimos pues con señales claras: una mano milagrosa y un santo que recuperó Cataluña para la cristiandad son claramente datos incendiarios. ¿Reside en el barrio de sant Gervasi la prueba cabalística del destino catalán? ¿Profecía fallida? ¿Rito propiciatorio que surtirá efectos una vez al descubierto?

Al parecer el elemento aglutinante en todo este mosaico de sugerencias cabalísticas lo da san Hermenegildo, rey visigodo educado en el arrianismo pero convertido al catolicismo y perseguido y decapitado por ello. Una vez más una muestra de terquedad o de principios que traen consigo actos límites. Se nota detrás de todo esto cada vez más claramente la mano de Isaac el ciego. Si alguna virtud cultivaban por igual cabalistas y alquimistas provenzales era la virtud de la paciencia; por ello, podremos retomar este trazado urbano y la visión de un san Elías denostado por dos ancianos, blasfemo y harapiento, loco y santo a la vez, retomando por igual todos los puntos anteriores y reorganizándolos de una manera medianamente inteligible:

1.- San Elías, reencarnado en estos tiempos en la forma de un loco harapiento, se encuentra en búsqueda de su par, el profeta Enoc; blasfema por una cierta calle de Barcelona, la calle San Elías, pero lo hace en dirección a la calle Platón. Su voz flamígera queda resguardada entre el mundo de las Ideas y el odio hacia los poetas del platonismo clásico, desembocando por la vía gnóstica en el cabalismo de Isaac el Ciego, quien aseguraba ser el depositario de la revelación de los nombres sublimes que habría iniciado en tiempos legendarios el mismo profeta Elías. ¿No es esto toparse con La Historia, asi, con mayúsculas, que justo antes de finalizar su andar, de cumplir su destino, se pierde a si misma?

2.- Cabe suponer que la misión de los dos testigos cuyo martirio menciona el Apocalipsis, es decir, la misión de Enoc y Elias se ha visto truncada de algún modo. Por eso, en una clara subversión, nunca mejor llamada blasfemia, Elias se hace llamar hijo de una prostituta y del diablo, con el único y manifiesto objeto de que Enoc sienta este desajuste energético y sepa por donde comenzar a buscarlo. Cuando Enoc interprete bien las blasfemias proferidas, emitirá una fuerza que también será perceptible para Elías, de modo que en algún momento se topen de frente en alguna calle. Ninguno de los dos sabe en dónde se encuentra el otro, y su unión es necesaria para que la profecia se cumpla pues deberán ser lapidados estando juntos. Por un hecho desconocido y siniestro, este plan divinamente anunciado ha salido mal y está a punto de no cumplirse. Esta es la razón que justifica un hecho blasfemo por parte de un santo.

3.- La independencia de Cataluña, la mención a Guillermo Tell y a Muntaner, los milagros de san Gregorio taumauturgo, las señales divinas en san Guillermo prior y la fidelidad a Dios de san Hermenegildo son variadas llamadas de atención a la necesidad de permanecer fieles para el logro del fin divino y el cumplimiento de lo que está escrito. La referencia a los cabalistas sirve para poner énfasis en lo delicado y lo importante de la misión. La mención de Descartes y Copérnico simbolizan una poderosa duda al servicio de una verdad incontrovertible y claro, no heliocéntrica, sino Teocéntrica.

4.- Juan Sebastian Bach es un regalo.

5.- El fin de los tiempos es inminente.

6.- Moshe Idel, en una virtuosa interpretación de textos provenzales medievales, ha llegado a sugerir que en efecto, una posible misión última de los dos testigos pudiera ser fallida antes del fin de los tiempos, y que todo ello se debería al hecho fortuito de que uno de ambos -Enoc, de seguro-, habría perdido la memoria como consecuencia de una piedra caida en su cabeza tirada desde lo alto por un pájaro negro -el diablo en persona-. Siendo asi, cabría suponer en contra de todas las posibilidades, que es posible que Enoc y Elías se toparan de frente en alguna calle cualquiera, en este mundo y en estos tiempos, el uno buscando al otro, y el otro sin recordar quién era, nada de su misión, ni tampoco que estaba siendo buscado por el tipo harapiento y blasfemo que tendría enfrente. Elías moriría tal vez en una casa de acogida, muy anciano y muy loco, olvidado ya de las causas de sus blasfemias y yendo al infierno una vez muerto. La amnesia de Enoc le permitirían a lo sumo, escribir algo relacionado con el tema, sin saber de si mismo su verdadero nombre y destino.

7.- El texto de Enoc sería leído con extrañeza y desechado por inverosímil por algunos despistados lectores.

Esto último pudiera ser sólo una especulación.

Tuesday, March 31, 2009

Te pareces a una mujer
de la que me enamoré siendo niño

Era pelirroja y de mirada dulce

pero ella tenía los ojos verdes
y yo la observaba
jugando con un balón
cuando salía por el pan o por la fruta

a veces me miraba y sonreía
sonreía yo también
supongo
y recuerdo entre brumas
que una vez incluso alzó la mano
saludándome

Tú eres igual
si te miro
casi puedo sentir tu carne en ansia pura
y puedo imaginarme en los poros
tu olor naciente y fascinante
tu olor que es mi hogar habitual
mi costumbre de años
tu olor que ya no soporto
que aborrezco
y que necesito

la otra noche
me desperté y te vi dormida
a mi alcance perpetuo
vi la línea de tus piernas subir y perderse
vi tu cabello apaciguado
y tus deditos en los que sé
que tengo mi morada

no pensé en nada y al volver
te abracé sin despertarte
convencido que en este mundo
las pesadillas
el terror nocturno
el miedo

son imposibles

Sunday, March 29, 2009

Ocaso gris
en que el suelo es
más que nunca
destino de ojos humanos
en que los hombros arriba
los cuellos fríos
son nuestro más inmediato
generoso
hogar

llueve pequeño
casi huérfano
susurro de agua
y calle abajo
árboles que olfatean el océano
sus ojos cerrados
en quietud centenaria
me dicen que hay que callar

cosa notable
árbol y mármol
juntos en ciudad tétrica
milenios siendo en calma
a merced de mi cuerpo
bajo esta tarde negra

por doquiera miro
en cada calle
fugas a otras músicas
invisibles trazos
potentes
reales todos
cada uno iniciado con cualquier cosa
aqui un perro casi extinto
allá anciana eternizada
en balcón que bosteza

sin poder hacer nada
mi mente se extravía
agarra la mano a desconocidos y se va
en cada puerta
cada escalinata
cada hoja
a merced de nadie


llego asi
completamente libre
purificado y sin memoria
a mi destino

y digo qué tal
comento algo sobre la lluvia
sobre mis zapatos mojados
o sobre el fin del mundo

y todos responden
cosas cotidianas
incluso felices
ocultando la sospecha
de estar allí
todos


recién venidos

desde algo extraordinario

Saturday, March 28, 2009

Todavía me pregunto si vendrás
pero ya te he preparado
flores al fondo del pasillo
abrazos aqui y allá
que te topes cuando vayas
analizando mi vida
en cada habitación

tal vez veamos alguna película
o tal vez hagas para todos
una ensalada o algo al horno
y para ello
me llamarás a la cocina
y yo iré y te diré el sitio de cada cosa
que necesites
tal vez incluso me pidas
con tu voz mimosa
alcánzame ese vaso
y yo te miraré con ojos tibios
moribundos
fingiré demencia y te diré ajá
o claro
y luego tocaré el piano y todos aplaudirán
pero yo te estaré mirando
y si sospecho en tu mirada que no me estará viendo
algún laberinto presentido
fantasias de mujer
celitos de leona
seré indiferente
y me acercaré a ti durante meses
hasta que un día
sin necesidad de haberlo querido
estemos tocando el piano
o viendo peliculas
o haciendo ensaladas o cosas en el horno
y tu me pidas cosas todavía
de los estantes más altos
pero que esta vez cuando te los ponga en la mano
me agarres los ojos y los beses
te dé una nalgada y te enfurruñes
te arrincone contra la puerta
me incline y dobles el cuello
y que te bese mientras te diga
todas esas cosas
que para entonces
sean también
tu felicidad.

Friday, March 27, 2009

Me preguntó si me había referido
-al hablar con un poeta-
a nuestra fiesta del domingo

la que haremos en mi casa

Ella vendrá

iré

me decía con esa pregunta

y al mismo tiempo
los dedos de su mano derecha
jugaban en el aire
nerviosos
diciendo mírame tonto
estoy aqui
fresca todavía
y con mis ojos bien abiertos
diciéndome qué no ves
que me puse la falda
que te gustó la otra noche

aquella vez
cuando casi se cerraba la puerta del ascensor
la llamé y con fingida prisa sonrió
y le dije ese piropo tonto
con las entrañas derretidas

se te vé muy bien esa falda

habíamos estado besándonos durante horas
en la oscuridad
olor y densidad puros
humedad oceánica

creo que nunca
me acostumbraré a esa boca
temperatura perfecta
pieza viva
de rompecabezas
que embonó con
profetizada
determinista precisión
en mis vastos y aturdidos
desiertos

ahora la extraño
ninguno de mis actos tiene un final feliz
pues no terminan en ella

mírame mucho a los ojos
me dijo anoche
cuando se ponía
sus bragas azules
y me arrojaba a la cara
su blusita blanca
y me dijo también

nunca sabes
si eso es todo
lo que yo necesito
Esa noche ella era la gracia
con zapatitos casi de estambre
cabello corto
monjil
delgadísimo

supe que algo irremediable le había sucedido a mi destino

No hablé con ella en toda la noche

Hubo risas
cigarros
vinos
el laberinto del lenguaje anclado en nuestro existir
y nosotros convertidos en bandada
en rostros que aqui y allá
emergen de vez en cuando
pero que en gozo
se hunden de nuevo
encarnados en un gesto
en palabras
nuevas
vibrantes
que al vuelo reclaman de inmediato
su libertad
el olvido
nuestro olvido

y ella
gentilísima
dueña de la calma
risa que contagia
con el habla a su servicio
gestos inmarcesibles
que soltaba y dejaba volar
hacia mi

me tuvo para siempre
me tiene ahora mismo
atado
más allá de las nimiedades
del acaecer real
a su rostro en que adivino
toda una vida ya extinta
velada y dolorosa

asi inicio yo mis fecundos abismos
y me ha pasado ya tantas veces
que la noche de anoche me alcanza
para saber
que entre nosotros habrá
larga y sinuosa historia
de encuentros y laberintos
de tardes en que nos preguntaremos
juntos o separados
no importa
cómo fué que vinimos a dar
desde tan lejos
a los mismos días y lugares

enmudecí anoche
no le hablé
no le resistí la mirada
y con todo eso
supe que brotaba
de nuevo
ese vago animal
presencia montruo hembra
virgen fecundísima

que me devora
que me toma y me lleva lejos de mi mismo
que me despedaza
araña arroja
y que al final me esparce en sitio nunca visto



es decir

que me hace siempre


resucitar

Thursday, March 26, 2009

En arietes
en carros subterráneos
los fines se vuelcan
al marasmo

gentiles
dudas de tierra
que acaecen desgranadas
sobre las llagas
echan sobre uno
una sal
desconocida

en verdor
en derretidos transparentes
transcurren duros
vigor ciego
los ocasos

las selvas
enfermas de muerte

eco desdibujado

no tienen más historias
que alumbrar

dolor
de ningún sitio
pero adentro
garras reales
ancladas con saña
y que jalan
a donde nadie
sabe

ha ido

sospecha

Wednesday, March 25, 2009

cae
gota despedazada

eco en gruta

oscura
vana

repetición


giros nudos
asceta desmembrado
parpadea gritando
hacia esta

gélida
vana

repetición



dureza

mármol bendito
palpita ecuánime
dice no
a morir
sin ruido
hecho despojo

hacia esa

vacua

vana repetición

Monday, March 23, 2009

En grumos de alivio
en carne yacente
en huecos bestias
anidan
enormes y sublimes

los siglos

igual a cauces
sus venas se entumen
en sueños desvalidos
en angustia que se deshoja
y deshace

entre remolino que trae
consigo

ruinas
de no sospechados
extintos

uni
versos

(uno es dos

y por eso las maravillas
se elevan todavía

peces-con-anzuelo

en la vorágine)
Calmas
las voces puras del aire
se mecen
cuelgan
se abisman en bandadas
de arrullos
tímidos

deben
oler
desde antes de todo
peligros
honduras
asaltos de puntas
cuchillos malsanos

esquivar

las gotas del ácido
letras del tiempo
que se dibujan
en el agua que cae
en un sólo y magnífico
grito
desde su origen

caída

al desprecio
a las miradas volteadas
a espaldas donde se apresura
a morder
enorme boca
que se agiganta

de pesadilla esa fauce
agónico hedor

para el que nacieron
los malditos
Acaban
entre estos dedos
los vestigios de todo

aqui

vienen a dar
con sus restos
a cuestas con sus llantos
con sus momias

ubico apenas
entre las cenizas
de su búsqueda desaforada

la quietud

no más pasmo a este sitio
no más fugas delirantes

la densa
enorme
barrera esquiva

nos huye
se huye para despreciar
el sitio al lado
que la mañana
ofrece

bastante ya
ha callado el agua

en la huida
ha morado

en ella
hecho su exilio

pero alli viene

ya

oigan
su deslumbrante

alarido

Sunday, March 22, 2009

Henos aqui
vecinos de un ulular
hecho trizas

de una fuga desmembrada
imposible
de apagar la voz

tienen asma los mares
fieras de orígenes diminutos
que
simplemente

crecieron

tienen ceguera los cielos
brotes de carne y sangre
de alguien
que quiso
no ser para nadie

los ríos y los hombres
son el híbrido absurdo
descarrilado

de ambas tragedias
vuela una presencia en las entrañas
de lo maldito

temo a los demonios
como al día ya usado
ya lejos
ya a punto
para el rito de hambre

para ser devorada
por la gran bestia sin ojos

uso del horizonte

voraz y alegre

estampas nimias
grandes catástrofes
bandadas de pájaros negros
tan lejanos
que no es posible
agarrarles
el ruido

no han callado aún
los reclamos
los ruidos
las afluentes de este cuerpo

allí sigue
el débil aullar
el tremor horrísono
el pulso tibio
que nos regaló una madre

allí sigue la bandada extraviada
que habita las cabezas

y la belleza extraordinaria
de las pupilas recién nacidas
al horror
del paisaje

en corto
un interior que se derrite
secretamente
ante todo

esto es
aqui hoy

un hombre

Thursday, March 19, 2009

Anido culpable en el miasma
voz proteica
duda feliz
asombro de enormes sombras
olvidadas
en el paso de nosotros

en una voz pura
caemos

vorágine de ojos
en que despertamos

lo oscuro del tiempo
de ahi lejos
de allí fuera
come carne
si
estampa horrible

nos come

y uno
con estas venas
y tendones
y pliegues de nadie

hace
lo único posible

ver

Wednesday, March 18, 2009

A primera vista parecía un hombre común. Bajo de estatura, moreno, cabeza puntiaguda, sonrisa a flor de piel. Nada parecía indicar que no era un ecuatoriano como cualquier otro. Su edad era, eso si, indefinible, tanto como lo pregonan algunos libros acerca de algunos personajes misteriosos. Su oficio de cajero y dependiente en una fruteria y abarroteria del barrio de Sant Gervasi, en la Barcelona alta, nada indicaban de su vida y obras extraordinarias.


Yo acababa de llegar de pasar unos meses en México, y antes de eso, de vivir unos años en Madrid. Sabía, sin embargo que Barcelona trazaría nuevas rutas en mi andadura por este mundo. Menciono Madrid porque a este tipo lo conocí en Madrid, sólo que en esa ocasión no era ni moreno ni bajo de estatura. De hecho ni siquiera era ecuatoriano. Era argentino, fornido, alto, rubio y de ojos azules. Aquella vez, en compañia de otros curiosos, lo vi hacer cosas increibles apenas a dos calles de la Plaza del Sol. Ese dia aseguró llamarse Daniel, ser argentino de nacimiento pero de ancestros judios emigrados desde Rusia. Entre otras cosas que ya no recuerdo, presumió el dominio de innumerables oficios; pianista, carpintero, trovador, marinero, pero con toda seriedad nos dijo que lo que verdaderamente le gustaba hacer, aquello para lo que en realidad había venido a este mundo en esta, su diezmilésima trigésimo segunda encarnación, era para meterse un taladro por el ojo izquierdo, y por las fosas nasales. Y, en efecto, lo hizo.


Comenzó y terminó con interminables peroratas acerca del fin del mundo y de los signos del fin de los tiempos. Habló de Antonio el consejero y del nuevo orden mundial, de los gobernantes corruptos, y de una raza de reptiles extraterrestres carnivoros que habían venido a gobernar al mundo, y a los que de hecho debíamos pleitesia, pues fueron ellos en tiempos prehistóricos los que engendraron a la raza humana al cruzar hermosas pleyadianas de aspecto nórdico con los simios que poblaban originalmente nuestro planeta. Por supuesto aseguró que él estaba situado en las periferias del engaño, en los límites de la cordura y la esperanza dados los horrendos secretos que conocía, y sobre todo, dada su profunda y aguda observación de la vileza que anida en el corazón de ésta raza corrupta. El caso era que en los años 70´s, estando en la India, un rishi oculto, un sabio como los que hoy en día no abundan, heredero de un linaje secreto, le había mostrados mundos enteros, vidas y universos paralelos, y en fin, conocimientos trascendentales que le permitían en esa ocasión, sí señor, hacer esa demostración de sabiduría y fortaleza inauditas.

Y asi procedió. Conectó a un tomacorriente su viejo taladro y se perforó con un movimiento veloz la fosa nasal izquierda con esa vieja broca de diez centímetros, y cobró 10 euros a quienes quisieran tomarle una foto en el preciso momento en que ejecutaba su increible proeza. Todos llegamos a percibir un ligero tufillo a carne chamuscada; sus ojos desorbitados nos hicieron estar seguros que para él, ningún aplauso sería suficiente. La broca humeaba de la punta cuando al fin, ante el alivio de todos, la sacó de las profundidades de su cerebro.

La tentación era irresistible, encargué mi mochila a mis amigos y los abandoné para charlar un momento con este tipo que a mis ojos venía desde los límites de lo inverosímil. Terminamos sumidos en una competencia etílica, una borrachera de proporciones titánicas que tuve que pagar de mi bolsa, en un tablao flamenco a un costado de la Plaza Mayor. Si la mitad de lo que me contaba este hombre era cierto, merecería figurar en las enciclopedias de lo bizarro y lo improbable. Dijo le había dado varias veces la vuelta al mundo, no en barcos o aviones como mucha gente sin mayores méritos lo hace, sino en una canoa. No recuerdo bien lo que me dijo, pero esta extraña proeza que por supuesto no creí, lo hizo para demostrar alguna teoría que tenia que ver con continentes perdidos, con gente de la polinesia y con el poblamiento de América.

Su seguridad en si mismo era tan enorme, que esa no era la palabra que la describía. Recuerdo vagamente, al calor de la séptima botella, que descubrí a un ángel, una preciosidad, una bailaora que era lo más hermoso que había visto en lo que iba de la tarde. Su figura era perfecta, sus ojos, enmarcados en un rostro oliváceo, no hacían sino resaltar su boquita de pato, una trompita dispuesta al beso y a la risa: Tenía todo para destruirme. Pues no bien se lo mencioné al bárbaro argentino y se acercó a ella, y ante mi completo estupor comenzó a contarle la historia de las vueltas al mundo, esta vez en kayak y no en canoa, y no probando una vaga teoría de no sé quien, sino por una apuesta entablada entre marineros desdesperados de un remoto pub del oeste de Irlanda. La chica, de nombre Amanda, quedó convencida cuando revisó minuciosamente sus tatuajes y una supuesta mordida de tiburón blanco que le había arrancado parte del dedo chiquito del pie derecho. Lo inverosímil del asunto es que, en medio de las brumas de la embriaguez, le volví a creer todas y cada una de sus palabras. Era como estar hipnotizado conscientemente, como estar dividido entre lo que sabía por su relato anterior, y lo que sentía y creía por estar de frente ante su presencia arrolladora. Temí por mi vida. Comencé a pensar si no era esa sensación absurda producto de una droga que había echado en el vino, droga a la que él era invulnerable y que usaría quién sabe para qué propósitos. Maldije mi estúpida curiosidad, pensé que tal vez estaría su banda de maleantes esperándonos en una camioneta al final de la calle, que me secuestrarían fácilmente en el momento en que llegaran a mi el vómito y la inconsciencia; y que me asesinarían, que pedirían un rescate a mi familia y amigos en México, o peor aún, que me enviarían como esclavo a algún barco-factoria chino en las costas de Sumatra en donde después de algunos años de trabajos forzados, amanecería un día sin el pulmón y el riñón derechos. Pero a decir verdad en ese momento nada importaba, porque justo cuando estaba comenzando a preocuparme, mi amigo argentino cuyo nombre para ese entonces ya no recordaba, me dejó a Amanda en bandeja de plata. No sé que cosas le habrá dicho de mi, en todo caso lo único que recuerdo es que se las dijo a oído, y que por su mirada cruzó una ráfaga de miedo y de esperanza. Amanda vino a mi, me tomó de la mano y el resto de la noche fue magnífica.


Meses después, mientras vacacionaba en Sevilla con un amigo, me volví a topar con el individuo argentino en un bar andaluz de inmenso colorido y vigor etílico. Llegamos allí, perdidos de tanto callejear y nos sentimos atraidos por una rueda de jóvenes que cantaban animados con las guitarras y por la amabilidad de Paco, el dueño del Bar. Nos sentamos cerca de ese círculo, y en medio de una charla humeante sobre el destino y las maldiciones de México, llega este hombre, un tipo enjuto, viejo, casi calvo, triste remedo de lo que alguna vez habrá sido un decente burócrata o maestro andaluz. Había sido rechazado ya varias veces al querer cantar con los jóvenes. Había sido rechazado ya por el dueño del bar por que su borrachera parecía tener ya varios dias de duración. Al fin, en una pausa que más bien sonó como un vaticinio, su mirada perdida se abrió paso entre la niebla de humo de cigarro y dió conmigo. Se acercó a nosotros casi con los brazos abiertos y me dijo muy efusivo y tan dueño de si que pareció que su borrachera se había esfumado en segundos: ¡Toño!, y me preguntó por cómo me había ido con Amanda. Sólo porque se dió cuenta de mi estupor inicial me tranquilizó contándome con lujo de detalles lo que había pasado esa noche en Madrid, cómo nos habíamos conocido, a dónde habíamos ido. Nuevamente sentí el efecto de su charla absorbente. Antes de darme cuenta estaba convencido que este tipo enjuto y viejo, casi calvo y con apariencia de mosco caído en agua, era la misma persona que aquél argentino arrogante, sucio, fornido que había conocido hacía pocos meses. Volvió a mencionar al rishi aquel de la India y en concreto, a decirme que fué él quien le enseño los secretos de los camaleones. Cambiaba de apariencia por puro gusto y capricho cada tres o cuatro meses; cambiaba de país y religión y, no me lo dijo claramente, pero también de sexo, aunque, deduje, esto no era tan común. Comenzó a hacerse claro en mí que sus innumerables oficios no eran del todo mentira, o más aún, que no eran mentira en absoluto y que tal vez por cumplir un camino espiritual o por la pura y simple libertad ciega de los iluminados, este tipo era uno y varios, varios y muchos a la vez. Quién sabe si en verdad había estado en la India en los años 70´s. Tal vez fué hace siglos, pensé.



Habíamos bebido ya demasiado vino y preferimos irnos al hostal. Por un momento, mientras me habría paso entre la gente que inundaba el tugurio, pensé que todo lo concerniente a aquel hombre había sido un sueño, que me había quedado dormido y luego despertado. Pero en la madrugada de las calles de Sevilla todo el muy tranquilo, los callejones son estrechos y el silencio sólo era roto por nuestras pisadas y las pisadas de aquel hombre que si duda nos venía siguiendo. Parecía un perro callejero que había elegido al fin a un amo de su agrado. Nos siguió hasta nuestra habitación y terminamos dejándo que se quedara en una cama extra que había.



Dormi doce horas seguidas y no ví a ninguno de mis compañeros de cuarto cuando desperté. No me preocupé al principio, me duché y me fui a desayunar al primer bar que encontré abierto. Pedí un café con leche y un bocadillo de lomo y me sumí en la lectura de Pitol y de Kis. Agradecido y en calma dejé correr las horas hasta que vino a buscarme un empleado del hostal. Con toda prisa me contó algo que no entendía del todo. El tipo era marroquí y su castellano era lamentable, pero por sus movimientos y su tono de voz supe que era algo malo y que era urgente que viniera al hostal. Alli estaban ya las patrullas, los bomberos, las ambulancias y la policia. Estaba también el dueño del bar, refiriéndome que el tipo de anoche, -supuse que se refería al camaleón- le había dicho que yo pagaría sus deudas de juego y de alcohol. Casi sin hacerle caso me abrí paso hasta nuestra habitación. Las cosas estaban intactas, todo en su lugar, las maletas sin abrir, los libros que habíamos dejado en las mesilla de noche estaban abiertos en las mismas páginas que los habíamos dejado anoche. Lo diferente eran dos montoncillos de arena o cenizas situados en medio del cuarto. Por la alarma de los bomberos y la policia imaginé que eran los restos de mi amigo y del argentino. Los relatos concuerdan en casi todo. Según el empleado del hotel, al poco rato de haberme ido, mi compañero y el argentino regresaron a la habitación y al poco rato de haber entrado en él, se escuchó un fuerte grito, tan fuerte que no parecía un grito humano, y luego una explosión seca y fugaz, como si de inmediato se hubiera opacado por una mano gigante que de un golpe la hubiera aplastado. Los primeros testigos todavía vieron las uñas de pies y manos de ambos personajes terminando de consumirse en medio de pequeñas flamas azules y de un humillo nauseabundo de color pardo.

Sería inútil y cruel describir todos los trámites que tuve que hacer para hacer que repatriaran los restos, las cenizas de mi amigo a México. Eran tan pocas que tuve que juntarlas con las cenizas del camaleón apátrida para que medianamente llenaran la urna que envié por paquetería aérea para que les dieran en nuestro país la sepultura que se merecían.



A primera vista parecía un hombre común, pero de ninguna manera lo era. Nunca había conocido antes a un camaleón humano, a un brujo hindú. Mi destino estaba ligado al suyo de alguna extraña manera, -ahora lo sabía-, y en él yo no tenía mucha posibilidad de maniobra. Primero lo conocí como argentino, luego como andaluz, y apenas un año después del suceso macabro de combustión espontánea (asi fué declarado por el tribunal que conoció del caso), me lo vengo a encontrar justo en la tienda de la esquina de mi nueva casa, a la que vine a dar huyendo de la pesadilla ocurrida en Sevilla.

No necesito mencionar que el ecuatoriano me convenció, al poco rato de estar escuchando su charla avasalladora, de ser la misma persona que se había metido un taladro por la nariz, la misma que había aprendido no sé cuantas artes de un anciano rishi hindú, la misma que había muerto victima de un ritual innombrable en el que se había inmolado junto con una víctima, en sevilla, hacía menos de un año; la misma que habia resucitado en cuerpo y alma una noche de junio en los valles nepalís más remotos y que ahora, en la forma de un ecuatoriano, se presentaba de nuevo ante mi, listo, llamado, dispuesto a ayudarme a cumplir mi destino.

Sali huyendo de alli, de esa tienda maldita, pero sé que es inútil. Temo por mi cordura.

Sunday, March 15, 2009

Arribo al sueño
henchido de polvo y caminos
historias multiplicadas
que fascinan
los desdenes fatuos
que atemperan
volubles
la raiz
de lo inacabable

bastando a la tarde
no los rastros de siempre
de la poesía
sino sólo
las verdaderas caídas
el tremor rumosoro
el dolor que se come a sí mismo
en lo profundo
y sonrie

avanzo

y los pliegues que me llaman
que encuentro
son no el yerro original
sino el musgo
lo aniquilado
la maleza
el rumor del agua
y el olor de ayer
que allá lejos
una figura baila

celebro mi aire
aliento que llena el mundo
mirada que calcina hasta lo indecible
todas las cosas de esta piel

es decir

figuro ya
entre los eventos
verdaderamente magníficos
de la noche

Saturday, March 14, 2009

Me orillo
a la andadura descalza
de los dioses podridos
me demoro
me fascino
en sus muecas inasibles

estigmas purulentos
de sublime tedio

la tarde es pródiga en afanes
de remota índole

incómoda hechura
que va y pierde
en algún sitio
las sonrisas del mundo

mis miradas me abandonan
caen de mis manos
a las pesadillas
y en alarido alli
hordas de carne incontenible
se agitan de gozo
ante tanta y tan clara

luminosísima

amargura