Monday, October 30, 2006

¿No se han quedado los mares en su sitio
Pasmados de tu andar de luna nueva
Música de alas transparentes?

La hora de sol en que miré tu boca
No ha terminado de dejarme una herida
Que me deja mudo
Que no descifro
Vastedad de vértigo
Que me llega desde el principio del hombre

Silenciosa maravilla
Que ha grabado sin palabras en mis ojos
Uno de sus sitios secretos

He presenciado en suaves horas
El cataclismo de tus piernas
Habitando de mi un lugar remoto
Al que no puedo ir sin tu motivo
Poniendo en mi cuerpo una llama
Que se decanta en pleno día

Esa mirada que llevas en lo alto
Estandarte de leyendas recobradas
Me toca y me reinventa
Me remite a paisajes de que inmediato abandono
Y me deja en ellos
Reinos que dejas caer
Igual que una lluvia de hojas sobre el mundo

Tus manos más allá de todo
Guardan sus maestrías silenciosas
Se desgranan sin saberlo en mis campos
Y me arrojan desde el sutil cuenco
Que forman juntas
Al vado donde crecen las palabras
Que he robado al espacio
Para tenderte
Desnuda en ellas
Y meterte conmigo en una noche
En la que volvamos a sernos desconocidos.

Sunday, October 29, 2006

La única verdad es lo cursi

-A ver, ahi te va una buena-
jugábamos a hacernos ese tipo de preguntas. Casi siempre Diana era la que preguntaba y yo casi siempre le respondía correctamente. Era bastante curioso.
-viene-
-¿Cuál es la única cosa inconcebible en literatura?-
Yo simulé tardarme en dar con la respuesta. Me sentía fascinado por esa comodidad de encontrarnos de cualquier manera bajo las sábanas. Ella estaba sobre su lado derecho, jugueteando con los tímidos vellos de mi pecho, yo le acariciaba la espalada con el filo de las uñas, pellizcandola de vez en cuando.-
-Ya-exclamé triunfal-mientras me acercaba a darle un beso profundo, enervado por ese aroma de mujer de pelo negro, que ya se había convertido para mi en sinónimo de felicidad.
-La página central de un libro con un número infinito de hojas infinitamente delgadas-sentencié, solemne.
Me dió un golpecito en la pierna, enfurruñada por la certeza de la respuesta.
-ahora tú pregúntame- me dijo, pasando su pierna izquierda sobre mi, haciéndome quedar con los brazos estirados, con las muñecas sujeadas con sus manos. El tenue olor de sus axilas perfumadas me hicieron creer en la eternidad.
-mmm, a ver, ¿qué es lo que todo poeta está cansado de ser, y qué es lo que quisieran ser?-Cerré los ojos y esbocé una sonrisita de satisfacción. Sabía que ella sabría, pero me gustaba molestarla, era la manera perfecta para que se hiciera la enojada y adoptara esas maneras de presa tierna y esquiva que tanto me gustan. Me miró fijamente y con expresión de abandono, mientras acercaba su rostro al mio, me besaba y me decía manteniendo su lengua dentro de mi boca.
-Todos están cansados de ser ellos mismos y todos quisieran ser Neruda-
Le entendí perfectamente y reimos al mismo tiempo. Cuando se incorporó en perpendicular un hilillo de saliva nos mantuvo unidos hasta que la penetré de nuevo. Me abrazó de nuevo y con los ojos cerrados y con su boquita pegada a mi oido me lanzó otra pregunta, esta vez entrecortada.
-¿cuánto tiempo puede durar la lluvia en un libro?-
Respondí en voz baja mientras mi cadera se movia involuntariamente. Ella lanzó un suspiro y no me escuchó, asi que tuve que repetirle la respuesta.
-hasta mi abuelita hubiera sabido esa, 4 años, 11 meses y dos dias, con sus noches- dije.
-A ver, ahi te va una buena, no creo que sepas-
Mis manos acariciaban su cintura, subiendo por sus costillas y bajando lentamente hasta sus nalgas. La había conocido hacía tres meses durante una mañana de lectura en la biblioteca nacional. Nos asignaron mesas contiguas y descubrimos que leiamos libros del mismo tema: Místicos y poetas sufíes de Al-Andalus. La simpatia fue profunda e inmediata, apenas comenzamos a hablar no paramos sino hasta el amanecer del dia siguiente. Saliendo de la biblioteca nos metimos a cualquier restorán en donde terminamos un poco borrachos. Sentí que la queria y definitivamente la deseaba con desesperación. Acabamos en mi pequeño estudio esa noche, al otro día fuimos por algunas de sus cosas al departamento que compartía con una prima suya, y hasta el momento, tres meses después, sigue aqui. Puedo decir que la amo.
-¿Cúal es el principal deber del poeta?-
Comenzó a moverse sobre mi, en un vaivén dulce y enérgico que nos mantuvo ocupados hasta que terminamos. Besaba sus senos mientras mis manos la tenian fuertemente sujeta de sus nalgas, estrujándolas. El orgasmo fue total, caliente, largo yprofundo. Supe que nunca la dejaría. Después de algún tiempo ella abrió los ojos y en su languidez supe aunque no me lo dijera, que ella tampoco guardaba esas intenciones. Tras un suspiro me dijo.
-El primero y principal deber del poeta es emprender el vuelo si se divisa una nube-
-¿y también acostarse con una mujer si ella se acuesta no?- dije, riéndome.
-¿ah si?- me dijo, pellizcandome un brazo-bueno pues mira, yo me paro entonces, y me voy-.
Me incorporé riéndome y la hice acostarse de nuevo con cierta brutalidad. La besé en la boca larga y profundamente mientras le hacía bromitas, tratándo de contener mi impulso de decirle las cosas más cursis del mundo, de suplicarle que nunca se fuera, de hacerle prometer que me amaría con desesperación hasta siempre. Al fin, la tomé de la mano y nos quedamos viendo al techo un largo rato, en silencio. Prendió su cigarro como hacen todos los amantes del mundo después del amor, haciendo de ese lugar común una de las únicas patrias del hombre. Yo le alcancé un vaso de veladora que servía de cenicero en estas ocasiones. Me habia dejado caer por descuido las cenizas del cigarro ya varias veces, asi que estaba en guardia permanente.
-A ver, hombre- comenzó de nuevo el interrogatorio.-¿Qué hay detrás de la luna?-
Tras dar un profundo suspiro, comencé a divagar sobre la respuesta que habia venido a mi mente de inmediato. La respuesta estaba en Rayuela, y Cortázar sabía lo que decía, y si no era cierta bien merecería serlo.
-Detrás de la luna hay un pan y un corazón- Dije.
Diana asintió y tras aspirar una buena bocanada me jaló hacía ella y me besó mientras exhalaba el humo a través de mi. Sabía cómo me gustaban esos jueguitos sádicos en donde yo era la dócil víctima, y ella los hacía con imaginación y contento. Por supuesto se deleitaba en saberme abandonado a sus tiempos de mujer, a las rutinas que compartíamos, y en esos arranques inconscientes de sabiduria femenina inmemorial, que la hacían conservar una aura de inaccesabilidad que me enajenaba por completo hacia ella. Estuvimos tomados de la mano y en silencio durante mucho rato. Comenzaba a llover cuando al fin hablé.
-¿Cuál es la palabra más enigmática de la literatura, y en medio de que libro se encuentra?-
Lancé una pregunta que sabía que era fácil para ella. Yo también tenía mis truquitos para hacerla sentir segura de que no me iría tras las primeras faldas que se cruzaran en mi camino. Detrás de su seguridad e independencia en el fondo era una niñita caprichosa y asustadiza, asi que yo a veces exageraba los mimos. Ambos en realidad sabiamos cuál era la manera de gustarnos y de mantenernos vivos, y lo aceptabamos tácitamente, conviniendo en silencio que no habia ni otra persona ni otra manera mejor de estar en el mundo.
-se encuentra en medio de un libro ilegible que contiene puras letras repetidas sin ningún sentido y que de pronto, con total claridad y contundencia dice: "¡Oh tiempo tus pirámides!"-Hija de Borges, ¿nunca te equivocas?-le pregunté, sabiendo que no me importaba su respuesta, sino solamente oírla hablar para saber con mayor claridad que estaba junto a mi y que estábamos juntos jugando al amor en esta vida.
-Nunca, lo sabes bien, por eso te escogí- Me dijo en un susurro.
-Dime ahora quién es Dios- exclamé emocionado.
-Los árboles, las flores, los montes y el luar, y el luar y los árboles y los montes y las flores-
Casi me lo gritó en medio de esas risas que de pronto la sacudían, y que yo atribuía a un ritual de la vida misma para asegurarse su propia subsistencia. No podía evitar amarla, -ni lo intentaba- con absoluta angustia, dolor y aferramiento. Ese momento tenía que ser la felicidad.

Al cabo de un momento se calló y de improviso se dió la vuelta, me dió las buenas noches, me dijo que la abrazara, la abracé y se quedó dormida casi de inmediato.

Supe que nuestra única posibilidad de perfección está en la literatura. Y que la vida era algo bueno después de todo, a veces.

Thursday, October 26, 2006

El Clarinete de Allen

Lo recuerdo vagamente, yo era apenas un niño, pero dado que pasé mi infancia frente al televisor no pude no ser parte del revuelo que este juicio tuvo en practicamente la totalidad del mundo. Al principio la gente en la calle no daba crédito a lo que miraban en las portadas de los periódicos. Incluso las revistas de deportes le dieron la primera plana a este insólito caso. Luego vendrían peores, pero este fue el pionero.

Uno puede fácilmente creer en la existencia de una mano invisible que escogió a estos dos personajes como ejes del asunto, porque no pudieron ser más emblemáticos ni representativos. Hoy en día no obstante, la teoria de la conspiración está comprobada, y sus lideres aseguran que no tuvieron nada que ver en el caso, pero que por supuesto agradecen mucho que las cosas se hayan desarrollado asi. Sus intereses se vieron favorecidos y el resultado es el mundo actual.

Pocos años después del juicio la crítica recordaría el asunto como un culmen en la cultura de la simulación y el adelgazamiento de valores. Hoy se pronuncia con claridad en otro sentido. No fue un culmen, sino tan solo la inauguración de la nueva barbarie. Eran dias de incertidumbre y el mundo occidental embelesado en los lujos de sus grandes magnates no adivinaron ni remotamente desde donde les vendría el golpe. Cuando al fin reaccionaron, ya solamente pudieron hacer el recuento de su irremediable pérdida.

El penúltimo Papa de la Iglesia Católica, Joseph Ratzinger, según consta en los registros del departamento de psicología del vaticano que recientemente han sido desclasificados por el gobierno y puestos a disposición de la opinión pública, tuvo un fuerte desajuste psiquico a raiz del desafortunado incidente con los árabes. Si se recuerda, el Papa dió una conferencia en una universidad alemana a mediados del 2006, en donde pronunció unas comprometedoras declaraciones en torno a la religión musulmana. No vale la pena recordar con detalle todo el revuelo que se armó, y que al final desembocaria en la conversión de Ratzinger al Islam, pero si hacer énfasis en que a Ratzinger se le quebró la subjetividad en medida considerable. Se volvió loco.

Una vez convertido y de confesión Chiíta, Ratzinger dió un importante apoyo al movimiento, y jugó durante los 30 años que le quedaban de vida, un rol fundamental en la exitosa islamización del degradado mundo occidental. La labor no ha concluido pero falta poco. Los últimos rebeldes se hallan acorralados en remotas localidades en América del sur, en la región de la extinta selva lacandona del antiguo Méjico.

Una de sus primeras acciones fue lograr hacer promulgar una ley en la legislación del Estado de Wyomyng, centro protestante del antiguo imperio, con posibilidad de aplicarse a nivel federal si la importancia o trascendencia del caso asi lo ameritaba; que permitiría sancionar con cárcel a todo aquel judío confeso o de raza que no asistiera regularmente a la sinagoga y se negara a aprender hebreo.Hoy vemos con claridad que su plan era diabólico y digno de sus grandes dotes de téologo. Quería actuar desde dentro del cuerpo del enemigo, como un virus que infecta de manera paulatina a todo el cuerpo.

Aunque esta ley y su inusual promotor fueron recibidas con asombro, la comunidad ortodoxa judia expresó su beneplácito al respecto, convencidos que la intención de Ratzinger no era otra que repoblar al mundo con hombres verdaderamente religiosos sin importar su confesión. Incluso se llego a hablar en los circulos progresistas, de la unión en una sola fé de las tres grandes religiones monoteístas. Se organizaron seminarios y grupos de práctica mixtos. Para muchos sacerdotes católicos fue el pretexto perfecto para legalizar su unión con sus esposas, o para inscribir legalmente ante las Secretarías de Estado su ancestral logia: La Liga del Cahos (Liga de católicos homosexuales).

Sin embargo no era evidente como lo es hoy, que con estas acciones, Ratzinger comenzaba a poner el primer engranaje de un nuevo y mejorado plan para exterminar al pueblo Judío. Vestido con la indumentaria àrabe y hablando un perfecto árabe perfeccionado en el desierto, nadie pudo adivinar con claridad en ese entonces, que su antiguo odio de raza a los judios no hacia más que aumentar en su interior dotándolo de fuerzas insospechadas hasta entonces. Él mismo declararía años después, que nunca se sintió tan vigoroso como entonces, y que recobraba sus fuerzas cada vez que oraba en dirección a la Meca, ahora si -aseguraba- al verdadero Dios. La sonrisa de sus 4 jovenes esposas de ese entonces, y de todo el harem que le sería asignado con posterioridad, ratifican sus declaraciones.

Ahora que se conocen todos los detalles de su plan, uno no puede más que sentir un estremecimiento ante la frialdad con que fue preparado y ejecutado, ante el cuidado y la minuciosidad con que fueron hechos los amarres y las alianzas que lo llevarian al éxito, y ante la elección más que precisa de su víctima: Woody Allen, el director de cine.

Todo comenzó para Allen justo en los momentos en los que al fin había obtenido cierta paz de espíritu. Poco antes de la presentación de la demanda ante un tribunal de la ciudad de Nueva york, -unica y sádica concesión que Ratzinger dió al director-, Allen había confesado su adherencia de décadas a la religión budista. Reveló hechos de un virtuosismo moral y de una disciplina tal, que provocó las reacciones más encontradas. No era nuevo para el público americano el comportamiento excéntrico de Allen. Incluso habian podido olvidar su matrimonio con la hija adoptiva de su anterior esposa, pero esto ya no podía ser más que una burla. No se podía de ninguna manera tolerar que Allen, un judio de Brooklin, que durante todos estos años había reiteradamente confesado su ateísmo, y que era considerado por la latoria como un cínico escéptico, resultara ser un prácticante budista de altos vuelos. Incluso su conocido Club de Admiradores Neuróticos (WANFC, por sus siglas en inglés, y con el cual el director habia llevado una larga y sana relación de paternalismo y guía), organizó una quema de sus películas en diversas plazas públicas. Argumentaban -decían entre indecentes lagrimones-, que los había dejado solos.

De hecho, Allen había anunciado en conferencia de prensa, que su próxima pelicula sería la última. Sería rodada en Londres, como habia venido siendo costumbre en su trabajo en los últimos años y después se retiraría a vivir en la parte este de la misma ciudad. -Ya no podía seguir engañando a la gente- dijo en varias entrevistas. -Mi visión de la vida había cambiado desde hace mucho, y tomé la decisión de dar a conocer mi simpatia por la práctica budista, a raíz de que fue encontrado en el bolsillo de un suicida, una nota en la que me daba las gracias por haberle hecho ver el sinsentido de la vida. No pensé nunca haber sido tan malinterpretado y no quise ser el causante de más casos de este tipo. Además, la madre del pobre chico me sigue mandando pasteles envenendados- concluyó Allen, a su más típico estilo.

Asi que tuvo que suspender el rodaje de esa última pelicula, y trasladarse a Nueva York para responder por los cargos en su contra. Para presentar la demanda, Ratzinger había contratado la firma de abogados que representaba a los estudios que producían la pelicula de Allen, la Metro Goldwin Meyer, anulando así la posibilidad de que esta enorme e influyente firma legal, se encargara de la defensa del director. La intención de Ratzinger era dar un escarmiento, poner un ejemplo, y nunca dejó cabo alguno suelto que pudiera impedir el logro de su propósito. Había llegado a ser Papa de la extinta iglesia católica no precisamente por ser descuidado o imbécil. De hecho, recientes teorías no creen en la "equivocación" de Ratzinger en sus declaraciones contra los musulmanes en 2006, aseguran en cambio que todo era parte del engranaje de un plan concertado y puesto en marcha desde décadas atrás. Estas teorías afirman que la faceta musulmana de Ratzinger data de fines de la decada de los 40, cuando impulsado por la revelación de los horrores de la guerra, y por un elevado sentido moral, había decidido convertirse al Islam, jurando -según afirma un biógrafo- hacer desparecer de la faz de la tierra, la influencia corrupta de la Iglesia Católica y el apoyo que ésta brindaba al inmoral sistema de explotación capitalista, a veces del lado de los liberales, a veces del lado del fascismo.

De este modo, Ratzinger, apenas empezada su labor pública como musulmán confeso, se encargaba de seguir despistando a sus detractores y de ir ganando simpatías.De un lado, la grey católica y el nuevo Papa,-un italiano que años después se cambiaría de sexo- vieron en el juicio promovido por Ratzinger, un verdadero triunfo para la Iglesia Católica, puesto que para nadie era un secreto su enemistad con los judíos, por más que se vivieran tiempos democráticos y de una tolerancia que no era más que una vaga y retorcida retórica que lo único que hacia era acumular mas odio. Asi que las poderosas sectas del catolicismo conservador, se apuntaron como propio este -llamado asi por ellos mismos- triunfo de la moralidad sobre el desenfreno, promovido y logrado por uno de sus hijos más bien entrenados.Por otro lado los musulmanes como es natural, se encogian de hombros, queriendo denotar que era más que obvio el hecho que alguien inteligente, humano y moral como Ratzinger, después de un acucioso exámen de conciencia, haya decidido abrazar la fé del profeta, y tratar de hacer posible con los medios a su alcance, una tierra y una humanidad de hombres verdaderos para el Dios verdadero.

Para ambos grupos era extremadamente benéfico el asunto, puesto que si bien ambos se adjudicaban parte del exito del escarmiento, si algo salía mal o la opinión pública se mostraba demasiado hostil, siempre podían desenfadarse del caso, los musulmanes aduciendo que a fin de cuentas Ratzinger no era más que un ex-católico, y los católicos aduciendo que había abandonado la verdadera fé, perdido la gracia divina y actuando en concordancia con la violenta y fundamentalista doctrina de Mahoma, -el edipo-, sentenciaban.

En octubre de 2012 el New York Times publicaba a ocho columnas la inusual noticia: Ratzinger demanda por ateísmo a Woody Allen. De inmediato se armaron programas especiales y grupos de discusión, se hicieron encuestas telefónicas y fueron entrevistados diversos lideres de las confesiones mas variadas. El día de la audiencia inicial y desde muy temprano el exterior de la sala de audiencias se llenó de manifestantes a favor de Allen asi como de sus detractores. Habia de todo en ambos mandos, y eran tan insistentes y decididos que las autoridades tuvieron que cerrar la circulación en esa calle de manera indefinida. A favor de Allen se encontraban grupos de estudiantes nerds, la asociación en pro de la pederastia consentida, la liga de ajedrecistas autistas, el sindicato de directores de cine ciegos y la recientemente creada asociación de filósofos judios nihilistas. En favor de Ratzinger sin embargo estaban grupos mucho mas grandes y poderosos, todos de rancio y antiguo abolengo: Por supuesto todo tipo de sectas conservadoras pertencientes a las instituciones religiosas, la ONG "Maimónides vive", clubs de admiradores de Ingmar Bergman, y un representante de la propia madre del director, muerta décadas atrás, cuyas funciones fueron creadas en su testamento previniendo un caso como éste. Al enterarse de esto, Allen se hizo vegetariano.

Allen no dió ninguna entrevista durante todo el tiempo que duró el proceso, y las unicas fotos que se pudieron tomar de él fueron aquellas logradas en sus arribos y salidas a la sala de audiencias. Asi que solamente hasta que comenzó a purgar su condena, el público supo que la mujer de la que se hacia acompañar no era su abogada sino su nueva esposa. Se le veía demacrado, en verdad preocupado. Al parecer había comenzado a sospechar que el asunto iba en serio. En esa semana se vendieron más copias de "Deconstructing Harry" que en todo el tiempo transcurrido desde su aparición. Allen inició su defensa pidiendo el uso de la palabra, en lo que fue considerado a primera vista como el primero de tantos errores que cometería dentro del proceso. (El encargado de la ejecución y recibidor de las últimas y tenues palabras de Allen, aseguró siempre que el director le había dicho casi al oido que todos sus errores fueron a propósito. Se sabía perdido desde el principio, asi que su excéntrico y descuidado comportamiento y defensa fueron para él un intento de servir de ejemplo para quien pudiera o quisiera tomarlo) Tanto el jurado como el Juez esperaban oirlo decir algo asi como que se sentia dentro de una novela de kafka, o echar una perorata acerca de la hipócrita sociedad moralista que se estaba pudriendo por todas partes; pero en lugar de eso, comenzó a entonar mantras y a cantar el sutra del corazón. La defensa lo obligó a bajar del estrado cuando se disponía a tocar con su clarinete una melanólica tonada que había aprendido de un anónimo jazzista en Praga, en la década de los 80. Desde ese momento perdió definitivamente el apoyo de los poderosos judios productores de Hollywood, que hubieran podido ayudarle durante el proceso, o al menos mantener a raya a la prensa sensacionalista.

La estrategia de Ratzinger en cambio, fue presentada con la impecabilidad de un razonamiento tomista. El fiscal -luego se sabría que fue elegido por Ratzinger, y de hecho, entrenado para la ocasión, actuando anteriormente para diversos capos del narco y para sacerdotes mexicanos, siempre guiado por la sapiencial mirada del teólogo alemán-presentó las acusaciónes con claridad y rigor, llevando el asunto más allá de su simple fundamentación legal, revistiéndolo de tintes milenaristas. Le bastaron 35 minutos de discurso para convencer al jurado, al juez y a la opinión pública, que un buen escarmiento dado a Woody Allen, como representante de la inmoralidad rampante en el mundo, enmendaría el camino equivocado que la humanidad estaba tomando, y sentaría las bases para el buen actuar de futuras generaciones.

Pese a lo esperado, y debido a la errática defensa de Allen, que en un gran porcentaje asumió él mismo, el juicio duró poco tiempo. Era incomprensible para algunos juristas, que en un caso tan importante como este, que según ellos tenía posibilidades de sentar un precedente importante, Allen se hubiera visto tan torpe (la hipótesis de la intencionalidad ha sido ya mencionada, y a un servidor le parece la respuesta más lógica). Todos los grupos manifestados afuera de la sala del juicio se sintieron ofendidos cuando a las citas de leyes y jurisprudencias en su contra, Allen decía que queria tocar su clarinete. Y se sintieron aún más ofendidos cuando un furioso Ratzinger espetó al director con un alud de citas vetero y neotestamentarias, talmúdicas y coránicas; recibiendo por toda respuesta de parte de Allen un sendo y estruendoso pedo.

La ejecución del director ocurrió tan sólo ocho meses después, tras fracasar la iniciativa de lograr el indulto impulsada por una unión fugaz de pequeñas salas de cine parisinas. El recientemente presidente electo de los Estados Unidos, el republicano Michael Morales admitió una vez concluido el sepelio, que nunca había visto una pelicula del finado Woody.La última nota de su diario en la cárcel dice asi:

"Sólo lamento no haber concluido mi último y más original proyecto, que consistía en vivir un minimo de un mes en cada una de las 25 ciudades más importantes de los cinco continentes, con el único objetivo de decir con toda certeza en dónde viven las mujeres más hermosas del mundo"

Tuesday, October 17, 2006

¿Trajano o Adriano?

He pasado todo el día fuera.Pero no diré lo usual en estos casos.

No me presentaré como la conciencia lúcida que mira al resto de los hombres desde arriba, desde una preclara atalaya, ni narrare el agobio de pasar tantas horas en medio de esa anónima muchedumbre. No escribiré acerca de la gran ciudad -madre de todas las grandes putas- ni mucho menos de ese grán océano que la puebla, frágiles masas de ciegos cuya marea nunca desciendePodría, pero me niego rotundamente a dibujar con esta prosa torpe una serie de imágenes sugeridas por la densidad de la rutina.

No diré la manera abandonada como conté mis propios pasos en esa interminable escalera del subterraneo, ni confesaré que tengo con ella una situación de casi cuidado de tantos años que hemos sido enemigos. No describiré con ningun detalle, ni siquiera el que apenas es un esbozo, las inagotables historias en que me abismo al contemplar cada rostro, cada pestaña, cada pliegue de cabello.Sería impensable el atreverme a decir eventos de plano inconcebibles que veo a partir de los aromas, todos ellos infinitos. Ni siquera mencionaré esa vastedad arrobadora de toparme casualmente con la mirada de otro. Por supuesto que no revelaré el secreto de las aceras, míticas ciudadelas abandonadas. De vez en cuando sé que comparto sus secretos con algún pajaro que baja en silencio y se posa en alguna de ellas.

No gastaré tinta en especular sobre las maravillas del aire -demasiada información para una sola vida- No. Ni tomaré como pretexto la lluvia para hacer coincidir mas de dos miradas en una sola gota cayendo en la calle, como si ese fuera un evento insólito y digno de mención, o para sucitar desmayos al decir que una ráfaga de viento que da contra de una variedad de rostros los deforma hasta llevarse con ella mensajes varios de estas personas interpeladas sin saberlo. Tiende uno a debatirse en estos casos entre decretar el principio del tiempo en el preciso instante en que un vagón del subterraneo emerge de esos incómodos abismos en los que nos perdemos a diario sin saberlo, o en no decretar nada y hacer de nuestros pasos una sólida rutina como si nada estuviera pasando. Qué rubor estremecido cuando me enteré que nadie salia de esos túneles siendo él mismo, sino que por algún conjuro eramos otros, distintos de los que se han perdido en lugares que nunca nadie ha sospechado. He sido mudo desde que me ha sido dado el saber esto. Supongo que por allí, en algún libro se guarda alguna mención de alguien que murió con este secreto, cobijado en su agonia por hombres que hoy nadie recuerda y que intentaron en vano hacerlo hablar. De no ser ásí el mundo puede guardar todavía cierta cordura.

Lo único que compartiré ahora es una atroz pregunta, revelada de forma poco llamativa y sin embargo clara, contundente, una vaga intuición, pero suficiente de ciertos misterios entrelazados: ¿Trajano o Adriano?. Duda impostergable absolutamente.

La descubrí en un grafitti. Un simple grafitti anónimo, pequeño y tímido, que se negaba a no ser visto entre otros muchos, todos ellos más grandes y elaborados.

Lo descubrí de reojo cuando regresaba a casa, a través de una de las ventanas del autobús. Llovía.

Hasta este momento, horas después de haberlo leído, sigo estremecido, aniquilado. Nunca sabré la respuesta.

Quién sabe que otra intuición horrenda guardara para siempre y para sí, la persona que lo dejó escrito.

Ha sido todo. Si.

Saturday, October 14, 2006

No es el aire
Mucho menos lo insondable el silencio
Es el rostro escondido del hombre
Sus manos con polvo de siglos
Su hazaña sin premio
Sus afanes malditos

Es la simple pupila en la tierra
La que lo grita entre los callejones
Es la tarde adolorida
Los bosques sin holocausto.

Se sabe bien
No hacen falta oídos
Para que el silencio
Siga comiéndose al mundo.
Los gritos se retiran a cierta hora
Por eso anochece.
Lo hacen por un vago chance
De que al alba
Alguien en algún sitio
Declare que el pasado
Bien vale nuestras lágrimas.

Hecho esto todos los gritos morirían
Y desde algunas gargantas
Hasta aquí vendrían esas voces
Las del exilio
Que algunos habían escuchado
En esos
Los tiempos pasados
Que todavía no llegan.

Wednesday, October 11, 2006

No Hay Meta

No he llegado
Todavía no.
Uno lo siente
Fuerte y claro
En el alma
Por las noches.

También nos lo dice
Cada instante
Cada esquina
Cada horizonte
Que se nos van yendo desde dentro
Desde siempre.

Uno no guarda
Siquiera
Registro de los que han partido
No nos llegan rastros suyos
Que nos digan al menos
A dónde se debe llegar.

No he llegado
No todavía
Y mientras esto crece
Algo dentro de uno
Se hace viejo
Se hace loco
Y no hay más que apretar el coraje
No pensar demasiado

Sólo

Sólo seguir buscando.
Dedos de agua
cascada que me oculta al fin
de los vastos feudos del aire

La vida se deshiela tras tu rastro
hay trozos de sueños en tu ausencia
océanos de pegasos
un callado germinar de maravillas

Nunca se supo de crueldad tan grande
una tal mujer que sin ser de sol
no se nos regale como una tierra sin profecía

Mi antigüedad clama

por los gritos de los roces
esos aparecidos fugaces
huérfanos desde la noche del mundo

por que mi presencia en el tiempo
sepa de tu cuerpo en la noche
tendido rumor de siglos
inevitable y tibio

por que te dejes caer sobre mi
como una lluvia que no sabe sus propios secretos

y por que desde la otra orilla de lo posible
esa cascada que me oculta
sea para el mundo siempre sólo un punto
una tenue marca
en un mapa extraviado.
El Principio

Fue todo
ha sido todo.

Cruza una Palabra
y en eso lo sé
con ese vértigo horrible que dan algunas certezas
por irremediables.
Cada palabra es la palabra
en su eterna huida
de unas garras monstruosas
innombrables.

Ahora lo sé y lo digo
lo grito con absoluto derecho
Más alla no hay significados
sólo el silencio infinito
la soledad interminable
lo uno sin segundo donde todo ha sido dicho

Donde el abismo
se resuelve.

Monday, October 09, 2006

Decimos mirada, debía ser Mundo
y nuestro andar antiguo se recrea pese a todo
pese a este mundo de imposible hechura
de imposible horror mas allá de todo alarido
por atroz imaginado.

Obviamos personas, debían ser palabras
los océanos nerviosos lo sabían
antes que nuestro rumor se elevase sobre la noche
antes que la marca de hombres trazara en ella sus afluentes
su presencia inquietante.

Miramos historias y palabras
cuando el ojo sólo es ojo en otra mirada
en esa otra breve noche de silencio
verdadero abismo develado

Y este viento
que no ha de cesar de tocarnos
nos llama desde otros vacíos
nos ofrece una muerte amable
interna en nuestra propia sombra
ausente de nosotros.
De ese vestigio anòmalo.

Friday, October 06, 2006

Quinientos pasos, quinientos veinticinco, màs o menos. llevaba perfectamente la cuenta, al final estas niñas que distraen, y la señora madre ésta, tan callada siempre, y la niña esa, tan curiosa. Quinientos pasos desde el inframundo-metro-vivora subterranea-intestino citadino-túnel de alumbramiento diario por sólamente unas monedas. La oportunidad de renacer.

Horas antes había estado junto a un hombre de casi cien años. No debía ser; esta realidad misteriosa permitiendo en un solo punto, concreto, aqui, a ambos. Dos seres con distintas Edades del mundo a cuestas. Es demasiado. Ojos acuosos me decian que decia la verdad. Es demasiado.

Anduve a pie mi propio tiempo. Di vuelta para verlo de nuevo y sonrei. No tenia cien años no: No habia llegado de ningún lado. Esos ojos acuosos nunca se irian, nunca habian llegado. Sus cien años eran reales pero allí y nada màs. Luego La nada. ¿Es esto una mentira?

En estas anda el pensamiento; siempre. El cuerpo no, anda por otro lado. Siempre. Reacciona, sabe el cuerpo sí, sabe de los milagros.

Pero no se hablan.
El infinito en una tetera

Si me imagino bizancio de inmediato estoy de nuevo aqui, junto a esta pequeña cupula, atroz armadura, cientos de campos frios, gritos sin fin. Y el fuego como su segunda piel. Y estas costras que presume. Y su actitud de reto, vanidosa, de mucho màs fuego y no pasa nada. Tan tranquila. Te dice soy confianza, soy tu ancestral ayuda en la noche. Ante nosotros -dice- toda el agua del mundo podría ser pasada, podria irse. Y uno la mira convencido de que dice la verdad. Tal vez no toda, no toda el agua, pero esta tetera si aguanta mìnimo uno de los oceanos, y no uno de los más pequeños, -necesariamente-.