Quinientos pasos, quinientos veinticinco, màs o menos. llevaba perfectamente la cuenta, al final estas niñas que distraen, y la señora madre ésta, tan callada siempre, y la niña esa, tan curiosa. Quinientos pasos desde el inframundo-metro-vivora subterranea-intestino citadino-túnel de alumbramiento diario por sólamente unas monedas. La oportunidad de renacer.
Horas antes había estado junto a un hombre de casi cien años. No debía ser; esta realidad misteriosa permitiendo en un solo punto, concreto, aqui, a ambos. Dos seres con distintas Edades del mundo a cuestas. Es demasiado. Ojos acuosos me decian que decia la verdad. Es demasiado.
Anduve a pie mi propio tiempo. Di vuelta para verlo de nuevo y sonrei. No tenia cien años no: No habia llegado de ningún lado. Esos ojos acuosos nunca se irian, nunca habian llegado. Sus cien años eran reales pero allí y nada màs. Luego La nada. ¿Es esto una mentira?
En estas anda el pensamiento; siempre. El cuerpo no, anda por otro lado. Siempre. Reacciona, sabe el cuerpo sí, sabe de los milagros.
Pero no se hablan.
No comments:
Post a Comment