No es el aire
Mucho menos lo insondable el silencio
Es el rostro escondido del hombre
Sus manos con polvo de siglos
Su hazaña sin premio
Sus afanes malditos
Es la simple pupila en la tierra
La que lo grita entre los callejones
Es la tarde adolorida
Los bosques sin holocausto.
Se sabe bien
No hacen falta oídos
Para que el silencio
Siga comiéndose al mundo.
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