Me preguntó si me había referido
-al hablar con un poeta-
a nuestra fiesta del domingo
la que haremos en mi casa
Ella vendrá
iré
me decía con esa pregunta
y al mismo tiempo
los dedos de su mano derecha
jugaban en el aire
nerviosos
diciendo mírame tonto
estoy aqui
fresca todavía
y con mis ojos bien abiertos
diciéndome qué no ves
que me puse la falda
que te gustó la otra noche
aquella vez
cuando casi se cerraba la puerta del ascensor
la llamé y con fingida prisa sonrió
y le dije ese piropo tonto
con las entrañas derretidas
se te vé muy bien esa falda
habíamos estado besándonos durante horas
en la oscuridad
olor y densidad puros
humedad oceánica
creo que nunca
me acostumbraré a esa boca
temperatura perfecta
pieza viva
de rompecabezas
que embonó con
profetizada
determinista precisión
en mis vastos y aturdidos
desiertos
ahora la extraño
ninguno de mis actos tiene un final feliz
pues no terminan en ella
mírame mucho a los ojos
me dijo anoche
cuando se ponía
sus bragas azules
y me arrojaba a la cara
su blusita blanca
y me dijo también
nunca sabes
si eso es todo
lo que yo necesito
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