Thursday, May 10, 2007

Sr. Bolaño:

Después de esa novela suya
sobre la poeta perdida en el norte de México
¿pudo usted al fin
encontrar su propia figura en el rompecabezas?
¿o habitó usted desde entonces
-y por eso ahora se ha ido-
donde habitaba ese señor catalán
tan simpático
tan loco y tan sabio
y con dos hijas muy bonitas?

¿o habitaba usted alli desde siempre
y sólo salió para escribir novelas?

Una vez en una poseía
nos dijo usted todo triste
que su final feliz sería en México
bueno pues
¿no le han dicho todavía? ¿no se ha enterado?
Usted ha sido visto últimamente en los cafés de chinos de la Narvarte
Conduce un impala del 75
y no refleja los 50 años que tenía cuando murió
todo lo contrario
parece usted muy sano
fumador por supuesto
poeta sísmico
y habitante de barcas nocturnas

Y también se le ha visto con otro joven
un poco más bajo que usted
de hombros anchos y cabeza grande
con el pelo grueso y abundante

Pero no me atrevería a decirle que se trata de Mario
eso ya lo sabrá usted cuando lea esto

Ahora sin embargo, anda usted más feliz que hace 30 años
Todos dicen que es notorio que ahora come y fuma
con maestría y placer
y que más bien que un hombre o fantasma
parece usted un fauno inatrapable
violento y oloroso, y sobre todo feliz
y con el corazón desbordado.

Se nota que ahora recorre sus viejas pesadillas
igual que si mirara con gran ternura una pelicula vieja
o un corto de esos de produccion independiente
que nadie ve nunca

¿Dónde está la muerte señor Bolaño
en uno de los pulmones del trópico
en Caborca
en las noches?

Tiene usted ahora un raro don:
los que nunca lo conocimos en persona
-ahora que se le ve de nuevo por aqui-
lo reconocemos al instante

es más
te voy a tutear, Roberto
se me hace una falta de respeto hablarle de usted
a alguien que habló tanto de lo que era la felicidad
y de lo que es la melancolía

además quiero invitarte unas cervezas
y que me cuentes de tu viaje a África
y de cómo se siente morirse, por tener muy mal
el páncreas y el hígado

Después podemos salir a caminar en la noche
no te preocupes
esta ciudad ya no es la misma
es un infierno y ya no un paraiso
-como bien dijiste una vez-
pero que yo sepa
en este infierno
todavia no asaltan a los fantasmas

Y cuando amanezca nos vamos a desayunar por ahí
y aprovechas para comprarle algo a Mario
un recuerdo
la prueba de que viniste un tiempo a este sitio
al que tu llamas tu final feliz

Pero me han dicho que te pida algo, Roberto
antes que ya no estés de nuevo

No te vayas sin decirnos algo
sin darnos una clave
la llave del misterio de la línea interumpida

Dime, Roberto
antes que nos quedemos sin tiempo:

¿Qué había detrás de la ventana?

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