Monday, May 21, 2007

Séfer Halaleai
O Libro de la contemplación orgásmica (O libro de la masturbación mental)
Contribuciones a la escuela de Isaac el Ciego de Gerona.

Rabí Ben Mammón Iculebrón.

1.- Dios meditaba. Se distrajo un momento y se produjo el universo, todo lo que fué, es y será. Lo posible lo imposible y lo fantástico. Y se produjo el Tiempo con gran asombro de su parte. Él no pudo hacer nada. Rió un poco pero de inmediato se olvidó de esto y regresó al silencio. Este será nuestro momento cumbre, su olvido.
2.- Dios meditaba, y en medio de su concentración profunda le vino un pensamiento. Dios -pensó Dios- debe ser alguien muy grande o muy pequeñito que respira muy profundo y en silencio. Este pensamiento hizo de cada cosa un espejo donde se refleja ese pensamiento, siempre. Y nada hay de malo en esto.
3.- Dios meditaba y siguió meditando. Y en medio de esta pureza surgió el cosmos. Pero Él no se ha enterado y estamos solos. No hay ni puede haber alguien a quien esto resulte bueno. Nadie a quien esto resulte malo.
4.- Dios no meditaba pero comenzó a hacerlo y así se produjo el mundo que Él no quiso. Él era nada pero entonces se hizo algo muy grande. Vino a exiliarse con nosotros pero muy pocos saben que no hay nada de malo en esto. No vamos a ninguna parte.
5.- Dios meditaba y comenzó a creer que iba cada vez más profundo. Mientras el se sumerje nosotros vamos siendo, quedándonos atrás como residuos. De alli ya no nos movemos. Él no es conciente de nosotros e ir desapareciendo hacia adentro es nuestro único nombre posible. Él nunca lo sabrá.
6.- Dios asi lo ha querido todo y nadie sabe por qué. Nadie sabe nada y nadie sabe por qué. Dios no es Dios, tan sólo le llamamos Dios y nadie sabe por qué.
Nadie sabe que nadie sabe y no es posible que nadie pregunte por qué.
7.- El comer pan sin levadura fortalece la articulación del dedo gordo de Dios.

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