Saturday, May 12, 2007

Caminaba dentro de los túneles del metro
y ví a una bellisima mujer de piernas largas
falda abierta
mirada inenarrable
dueña de un escote trepidatorio
de zapatillas anudadas al tobillo
y de un andar que no admite metáforas

Su cabello negrísimo
su cuello pálido
me recordaron la brevedad de la vida

Su olor me hizo conocer
el verdadero significado
de la taquicardia


Hombre y mujeres
le abriamos paso
como conscientes de esta epifanía
y como agradecidos
pero sobre todo
como mudos
no mudos
pero como si nunca hubieran nacido
las palabras

Y todos
en silencio
conteníamos las ganas de llorar
(pero esto nadie lo supo
sólo yo)

Entonces pensé en sus ojos
en mi piel erizada
y en mi corazón herido

Pensé en mi mismo
llevándome la mano al rostro
implorando a Dios algo mas de alma
tan sólo algo más
para no morir ante tanto misterio

Me preguntaba si con el alma se digiere la belleza
y que morimos cuando nuestra alma es tan pobre
que ya no es capaz de tragarla

O si morimos cuando nuestra alma es tan rica
que se da cuenta que todo esto
se trata de una inundación bellísima
pero tampoco es capaz de tragarla

Y luego pensé en que yo no creo en el alma
Luego me quedé callado

Pero no sé si en todo esto se halle el secreto de la vida.

Otro dia
caminando también
sentí que mis pies me dolían de tanto andar
y asi comencé a pensar en la vejez
en mi vejez

supe que era incapaz de imaginar
los pies que tendré cuando tenga ochenta años
y me preguntaba si sería más feliz
o más sabio
y me prometí que si no lo era
me quitaría la vida

Para ese tiempo
muchas de las personas que ahora quiero
estarán muertas
y tal vez
pensaba
por eso es por lo que los pies nos duelen a veces

O tal vez nos duelen de vez en cuando
para que comencemos a pensar sobre la muerte
o sobre cómo es que serán
los árboles y las mujeres
cuando tengamos ochenta años
y a cuál de ellas recordaré en esos días
cuál habrá de faltarme
y por cuál de todas ellas
mi corazón será entonces pesado y marchito
mucho más sabio que hoy
dulzón
curtido
pero sin ella

Luego me pregunté
si cuando tenga ochenta años
me acordaría de esa mujer que ví
y en si estaría viva todavía
para llegar a su puerta
y agradecerle todo esto
mirándola a los ojos
y entonces poder morir
con una vaga sensación
de tranquilidad
de deber cumplido

morir
como habrán hecho ya
muchas de las personas que ahora quiero


Pensaba en lo irremediable
Pero no sé si en todo esto se halle el secreto de la vida

Simplemente no lo sé.

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