Wednesday, June 27, 2007

No sé si llamar a esto un poema
habla de calzones y calcetines
de tiros desmoronados
y de postales

De 3 calzones que me quedan
y que distribuyo en el tiempo
todopoderoso
como si fuera un demiurgo
que lavo a mano
que pongo a secar en el radiador
en lugar especial
en asiento o trono
en homenaje al servicio sublime
que desde antaño han prestado al hombre
a mi hermano el hombre
y no junto a la demás ropa
ropa impura
de lavadora
de mundo apocalíptico
ropa vil
de tendedero

De mi habilidad lo juro
misteriosa
de hacer desaparecer calcetines
si comienzo el año con varios pares
inexplicablemente termino con dos
o tres
¿a donde van?
¿espías de qué potencia?
¿heraldos de qué novedad
indescifrable?
tengo teorías:
un cuervo ladrón

abducciones extraterrestres
para experimentos inenarrables

espíritus chocarreros
amnesia (poco probable)
desintegración
pero la que más me gustaría
comprobar algún día
(supongo que una noche
y por sorpresa)
es la de un vitalismo espontáneo
y alado
que no viendo obstaculo
ni razón en contrario
después de breve concilíabulo
decidieran
-los buenos calcetines-
tener alas y escapar
por una ventana hacia el cielo
un batir oscuro de alas
en hermanada misión
para vengar la sangre de un tal Dédalo
cuya historia inexplicablemente
deben conocer

Lo del tiro que se desmorona
es igualmente inverosímil
fenómeno fisico común y vergonzoso
para el burgués medio
y que va más o menos asi
he aqui un pantalon de pana
comprado en invierno
de tal hechura magnífica
de tantas virtudes
que rara vez se dejaba quitar
para ser limpio
purificado
pudieron incluso conocerme
como el señor del pantalon de pana
-tanto así lo usaba-
pero un día aciago
vi en él la marca de una profecía
el tiro
alguna vez sano y robusto
era ahora solo una película delgada
de hilos huérfanos
que no duró siquiera
para el viaje a Barcelona
y que tuve que dejar abandonado
sin ceremonia y sin esquela
sin mirar atrás
antes que se desmoronara
por completo

vestirá mendigos ahora
tal vez en el norte
tal vez junto al mar tan querido
ese mediterraneo donde fué tan feliz
me consuela pensar
que pueda encontrar alli
donde quiera que esté
un nuevo amor

quedan las postales de anuncios viejos
cuatro postales
cuatro mujeres bellísimas
españolas por supuesto
dibujadas con maestría
que compré a una anciana catalana
y que ahora viven en mi cuarto
en esa celda pequeña donde se concentran
maletas ajenas
computadoras ajenas
mesas ajenas
camas ajenas
y libros
que iba a decir propios pero que viéndolo bien
también son
pues asi es este universo
irremediablemente ajenos

y en la cual vivo y muero

Por eso no sé si llamar a esto un poema
pero por el bien de todos
ojalá se cumpla una cosa

que una vez llegado
el fin del mundo
y para la salvación de todos los hombres
los poemas
los tiros
los calzones
las postales

y para que vuelvan
los calcetines extraviados

que nada de esto
-y que nadie se asuste-
sobreviva

No comments: