cuando un árbol se mueve
¿desde dónde viene
-no el viento por supuesto-
desde dónde viene
que alguien me diga
nuestra mirada?
¿desde qué pelicula de antaño?
¿desde qué llanto que nadie oyó
porque estábamos solos
sin saber lo que era el mundo
ni las palabras de los hombres?
Bastantes ecos como alfileres caídos
huérfanos los ecos de mis nombres
los de afuera
los que se deshacen en una turbia voz
los que nunca han pensado
en su sepultura
ni se detienen nunca
-insensatos-
a mirar a las hormigas
desde algún lago
al que nadie va nunca
me vienen estos sonidos
pergaminos de mercurio
vestidos con el polvo de siglos
sin otra esperanza que una sangre ya seca
que pudo
-no lo sabemos-
fecundar algo en el pasado
un árbol por ejemplo
en el que alguien haya grabado
sus iniciales
o contaminar un manantial
o saciar la sed
de una mosca
da lo mismo
Con un dedo señalo a Dios
y en estatua me veo ser para siempre
un acusador
un indignado
un amante secreto también
de todo error
de la locura que nos ha dado sus detalles
y que hace del mundo un espacio noble
Y digo esto desde un desierto
que un hombre cualquiera soñará mañana
pero que no recordará nunca.
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