-Me siento como caminando entre nubes-
¡La muy cabrona me dijo eso! y yo, claro, como un soberano pendejo haciéndome el interesado. No mames, me cae que mi cuate el venezolano tenía razón cuando me dijo que esa vieja era el típico boiler, que no más calienta el agua y que luego no se baña. Eso mismo me dijo mi amiga Sophie y dijo que hasta le caía bien porque se parecía a ella. Pero carajo, una de dos, o de plano tiene el corazón bien negro y me dice esto para hacerme sufrir, o bueno, quiere conservar mi amistad y me cuenta de un tipo al que sí le va a hacer caso, aunque sabe perfectamente que yo estoy que doy las nalgas por ella. Mi lado racional, el que intenta ser maduro y compasivo me dice respétala, es una persona como tú, y si no quiso contigo pues ni modo, pero ella valora tu amistad y quiere hacerte su confidente y cosas asi. Por supuesto el lado contrario dice jija de la chingada vieja cabrona, mustia, ¿no que muy santa?. Si ya me lo decian mis cuates, todas las viejas son iguales.
Es mi historia típica, el clásico buey que le hacen ojitos y ya por eso piensa en el amor de toda la vida y en toda una existencia juntos, de la mano, muriendo uno en los brazos del otro mientras el que agoniza dice: "sólo dios sabe cuanto te quise". No mames, y toda esta chaqueta mental solamente porque me saludó primero que yo a ella. Chingao, leer tanto al pinche Gabo neta que me hizo daño, o no sé, tal vez fueron las peliculas de Walt Disney, sobre todo la de la Bella y la Bestia y jaladas similares, como Yolanda vargas Dulché y sus novelitas ilustradas. Neta que un dia de estos los voy a demandar por daño psicológico y les voy a pedir una lanota de indemnización.
El asunto es que desde enero comencé a perrearla. Noté que cuando llegué al salón acompañado de un cuate, -que por cierto luego resultó que también estaba enamorado de ella y cuando supo que yo igual, se le hizo de lo más normal dejar de hablarme; pendejo- ella ya estaba alli, sentadita con las piernas juntitas, muy mona la muy cabrona, y me sonrió como si hubiera visto a un sol. Carajo, uno no aprende me cae. Ya luego descubrí que esa pinche sonrisita y los mismos ojitos se los hacia a todo el mundo, y aunque lo descubrí esa misma semana, ¡ah pues no! ahí tienen a su pendejo, ya enamorado y contándole a todo el mundo que el amor de su vida habia llegado y que era asi y asado y que su pelo abundante y no se qué, y que estaba bien buena y era muy gentil y noble y sus nalgas respingonas y no me acuerdo ya que tantas mamadas que por supuesto resultaron ser falsas. Bueno, si tiene las nalgas respingonas, ¿o respingadas, se dice?
Por supuesto todo el mundo me advirtió -cada uno a su manera- que debia irme con cuidado, que estas chavas no son como las de México, que son muy cabronas y bla bla bla. Yo, -neta que no me madreo a mi mismo porque eso aumentaría mi pendejez- les decia no, van a ver, me voy a ligar a esta vieja y se van a cagar de envidia, ya verán cabrones la piel con la que voy a tapar por las noches, y cosas así, ya saben, las cosas típicas que se dicen en estos casos. Bueno no tan típicas porque cuando mis amigos los más gañanes me decían ¿ya te la cogiste?, yo me hacia el indignado y les echaba una perorata sobre el verdadero amor y sobre lo que es una relación madura, y luego platicaba durante horas con mis amigas de lo que son los sentimientos femeninos, de cómo debía comportarme con ella, de que debía respetarla y hacerla sentir como una princesa y cumplirle sus gustos pero al mismo tiempo hacerla sentir que estaba con alguien que la protegería y que la defendería de las adversidades de ésta -en ese tiempo misteriosa, ahora pinche- vida. Y yo me crecía y hacía planes y ya hasta estaba planeándolo todo para llevarla a México y presentársela a mi familia, y pidiendo a mis cuates los alivianados e intelectuales consejos sobre a dónde llevarla y sobre hotelitos y lugares mágicos de esos que abundan en México, y a los que uno nunca va por tacaños, pero que, ¡eso si! cuando una vieja te apendeja ahi vas a despilafarrar tu dinero y a pensar que eres bien chingón ligando cuando en realidad ella te escogió a ti. Mi pendejez llegó a tanto que hasta se me fué el sueño. ¡Chingao que puta vergüenza!, me despertaba yo a eso de las 4 am, ¡yo, que siempre he dormido como un oso en invierno!, y daba de vueltas en la cama y concluía que estaba yo enamorado de verdad, dizque por primera vez de una manera madura y adulta, y sentía bonito todo ese proceso de angustia, y me iba todo desvelado, ojeroso y con cara de pendejo a la calle, a ver lo bonita que es la vida y los árboles y el viento y hasta ya no tenia ojos para las miles de reinas que ve uno todos los dias en la ciudad. ¡Hasta me compré un celular, chingao! y todo el mundo se sorprendió de esto porque yo habia difundido a los cuatro vientos que iba a vivir sin esos apegos de la vida moderna. A medio día en la facultad, y por las noches en mi casa, me ponía a leer novelas románticas y a escribir cuentos y poemas por los rincones teniendo en la jeta una sonrisita de pendejo y suspirando cada 20 segundos.
Ella por supuesto lo sabía todo, y bueno, la verdad es que no me trató tan mal, sabiendo que yo me la queria echar al plato y sabiendo que me iba a decir que no. La invité seis veces, si carajo, ¡seis! veces y aunque toda alegre y sonriente siempre me decía que si, me cancelaba la cita a última hora con los pretextos más ojetes. Un día que le dije ¿por fin cuando vamos a ir al cine?, ella me contesto que cuando quisiera, y yo, que ya para entonces estaba un poco desapendejado le dije no, no es cuando yo quiero porque te he invitado ya varias veces y siempre me cancelas. La muy cabrona se rió, ¿me explico?, ¡sabía sus pecados la muy cabrona y se divertía mucho con ellos!, no paró de reir y de tocarse el pelo. Ah, chingada madre; bien dijo el pinche Al Pacino en una movie: "vanity vanity, my favorite sin". Quedamos de ir por fin al cine el sábado siguiente y creo que no es necesario aclarar que me canceló.
Luego incluso me tuve que tragar todititas sus confidencias y que está muy feliz y emocionada y que ya tenía tiempo que no se enamoraba asi -toma pendejo- y que la aconsejara sobre lo que debía hacer y la manera correcta de comportarse con el tipo este, que por cierto es un pinche escuincle que en menos de lo que se dice vieja cabrona se la torteó y la dejó toda apendejada.
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