Todo el mundo habla en estos días
del fin del mundo
de una nueva era
o de la catástrofe
yo miro por la ventana
de este quinto piso
pero me decepciono
miro el mismo árbol de siempre
ahora enotoñado y hojicalvo
pero no hay todavía jinetes terroríficos
venidos del cielo gritando algo incomprensible
ni una nave gigantesca de dos mil millas
llena de marcianos amables y ecologistas
No
pasa la muchacha con botas de oso
y detrás de ella
el obrero de mono azul
lamiéndole el perfume
y el árbol no me parece ni mudo ni sabio
pero pierde hojas cada que lo miro
En estos días todo es más caro
hay que ahorrar
ser prudentes
escuchar a los ancianos ciegos
no podemos despilfarrar el fin del mundo
tal vez sólo haya uno para siempre
y de eso sabían los monjes del desierto
pero si deveras todo se acaba
si los mayas y nostradamus
si el código de la Biblia tenían razón
y a todo esto se lo lleva una bola de fuego
ejércitos del mal
un virus mutante
o si
de repente
a la tierra le salen brazos y se sacude de nosotros
y si allá vamos todos
la humanidad entera
cayendo hacia la nada en el espacio negro
infinito
ya no veremos a Obama
ni leeremos a Paco Ignacio
ni veremos la lucha libre
ni festejaremos la derrota del América
ni podremos decir que cierto árbol hojicalvo
ni es mudo ni es sabio
sino que sólo sirve de sombra al olor
de cierta muchacha con botas de oso que pasa
y deja hecho trizas
el mundo de un obrero
que dudo mucho que quiera ningún fin de nada
y que no sabe que es actor
de un guión que no puede conocer
el mundo no es el mundo
tan solo se le llama
Mundo.
No comments:
Post a Comment