En la versión de Ton Koopman de la famosa pasaccaglia de Bach en do menor, del minuto 5:12 al 5:31, puede verse con claridad una de las moradas de la divinidad. Allí, envuelta en una apariencia engañosa se encuentra el verdadero tono de la voz divina haciendo el universo ahora mismo. Científicos de la Universidad de Cadiz, en conferencia de prensa citada para las nueve de la noche del pasado martes en el bar Paco del citado puerto andaluz, dieron a conocer estas declaraciones, fruto de 15 años de investigaciones. Desde principios de la década de los noventa, un grupo multidisciplinar de expertos en acústica, música, historia, ouija, teología, astrofísica, física teórica y neurofisiología, se dieron a la tarea, financiados por un mecenas anónimo, de desentrañar lo que a muchos les parecia un milagro vivo y latiente. De inmediato los geómetras encontraron correspondencias perfectas entre las distintas partes de la passacaglia. Dichas partes podían ser arbitrariamente reordenadas y los resultados seguian siendo los mismos. Una vez hecho este inquietante descubrimiento, los matemáticos encontraron en la passacaglia todo tipo de constantes que representaban los números clave de las matemáticas, e incluso algunos la ciencia desconoce aún, pero que podrían tener consecuencias y repercusiones medicinales y algunas relacionadas con los campos de percepción humana. Los economistas descubrieron asimismo las claves para ver con claridad el funcionamiento de cualquier sistema económico posible. Las posibilidades se amplian asi a mucho más que una simple oposición comunismo y capitalismo, o economía de mercado y economía de autosustentación. El campo de la teología encontró la única prueba irrefutable de la necesidad, pues como todo el mundo sabe, la passacaglia de Bach está construida de modo perfecto, tanto que no pudo haber sido de otro modo. Un monje Budista Zen apuntó sin embargo, que este argumento era innecesario, pues de hecho todas las cosas son asi, y que a esa cualidad el budismo llama Prajna.
Llegamos asi al mintuo 5:12. Cabe hacer mención que el fenómeno es muy inquietante, pues si bien es cierto que del 4:12 al 4:32 de la versión de Fernando Germani puede verse al Dios del Antiguo Testamento salir de la sancta sanctorum, dejarse ver, dejarse oler acomodándose la túnica y con un gesto displicente, de total indiferencia, emprender el vuelo hacia arriba, sin despedirse, agotado; sólo en el 5:12 de la versión de Koopman puede verse el instante mismo de la creación. Lo inquietante es que puede verse que ese instante no tiene en absoluto la cualidad de "principio", puesto que la tristeza, la confianza, la inevitabiliad de ese momento sólo es posible atendiendo al resto de los minutos previos y posteriores de la obra...
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