Thursday, June 05, 2008
El sueño es casi lúcido, de esos en donde sé que estoy soñando pero aún asi decido seguir en él. Algo habia sin embargo, desde el inicio, que me hacía sospechar de algo indefinido, no sé si por venir o ya acontecido. Estamos mi amigo David y yo en los jardines de la facultad de estomatología de la BUAP, jardines que yo conocí muy bien cuando era niño. Había edificios viejos y en uno de ello había un cuarto que hace 15 años era un taller de carpintería pero que hace 30 o 35 años era el cuarto donde vivía mi padre. Hoy los edificios están remodelados y ese cuarto creo que es un salón o una oficina pequeña. No lo sé a ciencia cierta. De todos modos en el sueño veo las cosas más o menos como estaban en mi infancia. De hecho no sé bien, ahora que lo pienso, si se trata de esos mismos jardines. Los edificios son más grandes, los jardines son más tupidos y la tarde es oscura. No sé si se trate tal vez de un paisaje inglés. Estamos en búsqueda de algo. David es el que me guía por entre uno de los jardines. La lluvia se deja sentir. Camino detrás de él pero el sueño en todos sus aspectos me provoca inquietud, casi estoy a punto de decidir despertar, de pasar al menos a un sueño distinto, pero espero y sigo detrás de él. Al fin, cuando casi esta a punto de soltarse lo que seguramente será un aguacero llegamos al pie de un árbol grande que tiene bajo sus ramas algunas lápidas: Se trata de un pequeño cementerio. Es pequeño pues las lápidas no deben ser más de 15, y todas ellas son pequeñas, algunas sobresalen del césped en forma horizontal y otras estan en vertical sobre la tierra. Es una de éstas últimas las que David me muestra. En el sueño comprendo que él sabía muy bien cuál era la que buscábamos, por haber estado alli antes, y asi, sobresaltado, había ido a mi encuentro, -en escenas que el sueño, o la memoria no registran- para conducirme hasta alli. La tumba es un poco más grande que las otras y no comprendo que tiene que ver conmigo. Antes de inclinarme hacia ella para ver lo que dicen las letras grabadas en la piedra noto algo que se mueve junto a nosotros. Se trata de una cabeza humana que camina con unas patitas diminutas y que busca despreocupadamente algo, otra tumba tal vez. Pero yo sospecho de esa cabeza con patas, yo sé que está tratando de hacer que nosotros pensemos que está alli por una razón ajena a nosotros, pero yo sé que no es asi, sé que nosotros somos su objetivo. Dejo de mirar a esa cabeza parecida al ex primer ministro inglés John Major, sólo que sin el bigote, y me centro en la lápida. Dice el nombre de una amiga mía. No me da tiempo de acongojarme de ese descubrimiento pues entonces veo pasar junto a nosotros a la cabeza, pero esta vez montada con sus patitas en un monocliclo igual de pequeño, sorteando lápidas, raices de césped que le impiden el paso y haciéndo diversos malabares, esta vez en evidente intento de que la miremos a ella y de que nos distraigamos, de que no miremos otra cosa que no sé bien lo que es pero que esta por alli, tal vez sea simplemente su intención de que nos quedemos dentro de ese sueño. Pero ahora que veo mis sospechas confirmadas tomo del brazo a David y le digo enérgicamente ¡vámonos!.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment