Fui a verte por segunda vez. Nos separan desde ese viernes que nos vimos, tan solo 24 mensajes de texto.
Me has pedido saldo para tu teléfono, me has preguntado por mi trabajo, me has dicho amorsito, asi, con S.
Tienes una pésima ortografia, tan grande como tu hermosura. Es malísima.
Nos vimos por segunda vez y vino el desencanto de saberte humana y no un ángel.
Pero eso fue también un encanto.
Olías a cigarro. Tu boca olía a cigarro. Ese olor la hizo de carne. Carne que promete osadías pero también olores cotidianos.
No me imagino contigo. ¿Pero qué es la imaginación? Casi nunca nada de lo que he imaginado me ha sucedido. Tal vez ahora que no nos imagino juntos te siga así, no imaginando durante muchos años. Y estemos juntos.
No somos cómplices, no somos un gran encuentro, no somos una explosión reveladora.
Nos basamos en unos momentos, en el que todo estuvo exactamente en su lugar.
Recuerdo mis manos en tu espalda, sostenidamente.
Recuerdo tu aliento en mi rostro, perfectamente integrado
Recuerdo una charla que se diluyó en algo más viejo y más verdadero
Te vi con luz de foco de hogar
y fuiste aún más hermosa
si te viera en la calle
estaría salvado, creería en el señor, el mundo se volcaría en elogios
Nunca un cuello y unos hombros hicieron presa a tantos
eres como un cometa
cuya fugacidad me alimenta
No concibo a nadie a salvo de ti
Blanca
Perfecta
Cruel
No comments:
Post a Comment