que no perduren los ríos
de alaridos cobrizos
ni el paso sigiloso
ni las tormentas de miedo
que no dan lugar a nada
que no quede nadie fascinado
por los pedazos
aún humeantes
de quien pensó posibles frases dichas
por lengua hermana
por lengua de hombre
que no fueran afluentes tributarias
vertientes
del horror
que nunca más sea necesario
llamar en llanto a las raíces
que no sucumbamos de nuevo
que no seamos seducidos
por ese inmenso
por ese viejísimo
hedor.
No comments:
Post a Comment