Dedos de agua
cascada que me oculta al fin
de los vastos feudos del aire
La vida se deshiela tras tu rastro
hay trozos de sueños en tu ausencia
océanos de pegasos
un callado germinar de maravillas
Nunca se supo de crueldad tan grande
una tal mujer que sin ser de sol
no se nos regale como una tierra sin profecía
Mi antigüedad clama
por los gritos de los roces
esos aparecidos fugaces
huérfanos desde la noche del mundo
por que mi presencia en el tiempo
sepa de tu cuerpo en la noche
tendido rumor de siglos
inevitable y tibio
por que te dejes caer sobre mi
como una lluvia que no sabe sus propios secretos
y por que desde la otra orilla de lo posible
esa cascada que me oculta
sea para el mundo siempre sólo un punto
una tenue marca
en un mapa extraviado.
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