Me gusta a veces
no verte los domingos
pues es como moldearte en esta ciudad
por donde yo quiera
caminar y no ver mujeres
ni rostros
sino sentirme pleno
orgulloso de ti
sentirte inundando desde lejos
este horizonte que voy haciendo
al evocarte
y al otro dia me dices
que estuviste leyendo
aburrida
o mirando algún programa tonto
que no saliste a leer un buen libro
que tomaste varias siestas
yo me hago el duro
pero me enternezco y pienso
que hubiéramos salido
a caminar a los parques
para que el mundo se desperezara
a tu servicio
y que no hubiera gaviota
diosa o mujer
que no te mirara con envidia
que no quisiera desplegar eso que tienes
a la mano como potencias
o arrebatos que hacen temblar el aire
que no quisiera tener al mundo
bajo esas piernas
o a merced de esa sonrisa
que abre las puertas
de todos los paraísos
y cuando vamos asi
y te derramas en esta tierra
me pongo triste al saber
que esos labios son tu finitud
que tus brazos y tus manos
son el fin del tiempo
que te pondrás pequeña y amarga
y que vendrá el día en que habré olvidado
la invencibilidad que hacias crecer
desde mis manos
para ti misma
pero entonces me dices despistado
y me preguntas en qué piensas
hazme caso
dime que estoy bonita
que soy simpática
me tomas la mano
la sombra se guarece
recoge sus lanzas
me besas
me dices algo tibio al oído
y la tarde es eterna
otra vez
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